CARACAS, miércoles 31 de diciembre, 2008 | Actualizado hace
Todos los que hemos sentido -y seguiremos sintiendo- un súbito
rechazo, un corrientazo de indignación cada vez que Chávez,
en el tonito desafiante que le caracteriza, informa a su cuidadosamente
"escaneada" audiencia, en una graduación express cualquiera
en el Teatro Teresa Carreño, que "me dicen que ahora
vamos en cadena", para obtener de los más exaltados
el grito chocante de: "¡Así, así, así es que
se gobierna!, jamás imaginamos que éramos nosotros
quienes íbamos a terminar coreándolo. Ya veremos
por qué y con qué sentido.
No hay que convencer a nadie de que eso, eso de gobernar
es justo lo que tenemos ya diez años esperando de este
régimen. Naturalmente, cuando gobernar significa
lo que significa: proveer de paz y seguridad a todos
los ciudadanos, construir acelerada y firmemente una infraestructura
digna de tal nombre en el país entero (que para eso se
ha gozado de los más altos ingresos de los últimos
cien años), garantizar a todos la salud y educación
que necesitan, para poder ubicarse en un empleo digno y seguro,
y no colgarse de una teta gubernamental, que ahora sabemos
puede secarse al más mínimo descenso del barril.
Sabemos y lo repicamos a los cuatro vientos, que gobernar
no es repentinamente "darse cuenta" -luego de tres años
de obvia presencia activa de afanados constructores- que un
centro comercial, que se levanta a menos de ocho cuadras de
la sede del gobierno nacional, podría tener efectos
dañinos para esa zona y que ello exige, que abruptamente
y "porque lo digo yo y con eso basta", deba ser confiscado,
sin todavía saber para destinarlo a qué.
También sabemos que, salvo personajes como el notorio
Amin Dadá africano, no se despliega un gobierno desde
un micrófono público, donde, "sin aviso y sin protesto",
los ministros y altos funcionarios que están obligados
a asistir a la escuelita dominical, reciben órdenes y
contraórdenes. Es Chávez, y nadie más, el que
finalmente gobierna. Es él, nadie más, quien quita
y pone& e indispone. Cómo será que a ese regalito
dominical debe -entre otros- que el rechazo pertinaz que logra
mantener vivo en la mitad de la población, se vea sin
cesar renovado.
Los medios de comunicación, esos que el chavismo detesta
por hacer lo indecible por cumplir con su misión y su
tarea, que no es otra que informar al instante lo que pasa
y, por supuesto, lo que debería pasar y no pasa,
están repletos de ejemplos de buen gobierno desde
lo que ellos resienten como una oposición inquebrantable.
Tome usted cualquier periódico desde que tomaron posesión
alcaldes y gobernadores que no tuvieron que venir a
Miraflores a oír clases de ese experto que lleva 10 años
ya sin realizar ninguna acción de gobierno digna de tal
nombre, -y que, de paso, se molestó porque no todos atendieron
su llamado- y verá con grato asombro que no han dejado
de realizar las tareas que esperábamos hacía años.
Desde, por primera vez, atender las necesidades sentidas
de los motorizados de Caracas, dotar de un seguro digno a
los bomberos de la ciudad, hasta anunciar los pasos que se
darán para disminuir la creciente inseguridad en las
zonas que les toca gobernar, y los que se esperan para mejorar
la calidad de vida de todos, no sólo de los "rojo rojitos".
De paso, la llegada de Capriles Radonski inferimos ha sido
una liberación para los empleados de la gobernación,
quienes eran forzados -al estilo Mao- a chapear monte
en apartadas carreteras, trajeados de "rojo rojito", de modo
periódico, mientras que a su gobernador no se le veía
nunca en nada de eso. Por fin esos empleados podrán clamar
"Tú como que vienes del Federal".
Pronto los caraqueños, amén del resto de Miranda,
así como Zulia, Táchira y Carabobo, sentirán
lo que significa dedicarse a gobernar. Y lo más
importante, cómo eso se puede ir consiguiendo sin la
perniciosa ayuda de Chávez, quien insiste en manejar
los recursos del país como si fueran suyos.
En efecto, todos aquellos que desesperan de no ver "un proyecto
creíble alternativo al de Chávez", se van
a ver sorprendidos, porque un proyecto no lo configuran palabras
y planes en el papel, sino acciones bien dirigidas
y con propósito, llevadas a cabo todos los días,
como lo han mostrado Bogotá y Medellín en nuestro
continente. Mientras, los escolares de Chávez ya verán
qué hacen.
Mientras esto se va haciendo realidad, encaremos confiados
este difícil año 2009, con un barril a menos de
30 y un inconsciente pendiente de su reelección perpetua
y de nada más. Vienen tiempos duros, de aprendizaje y
esperanza.
antave38@yahoo.com
1.10. Economía. Aunque el ministro de Energía Eléctrica, Ángel Rodríguez, señaló que en la elaboración del nuevo pliego tarifario se tomará en cuenta la opinión de las comunidades, ya el Gobierno tiene la determinación de pechar el consumo excesivo de energía eléctrica en el país.
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