CARACAS, martes 30 de diciembre, 2008 | Actualizado hace
Mañana finaliza el año 2008. Con el año nuevo,
concluye también un ciclo en la historia política
de Venezuela. Una etapa marcada por una enorme abundancia
de recursos provenientes del petróleo, que permitieron
a un Gobierno, con pocos valores democráticos, controlar
totalmente las instituciones del país y disponer de sus
recursos al margen de controles que antes eran habituales.
Un Gobierno que ganó las elecciones en diciembre de
1998 porque la sociedad anhelaba un cambio, demostró
a lo largo de diez años su incapacidad para cumplir lo
que había ofrecido. Dispuso sin embargo durante ese lapso
de unos 860.000 millones de dólares, que bien administrados,
han debido servir para alcanzar la solución de buena
parte de los problemas sociales que aquejan al país y
dejarlo encaminado por un rumbo de desarrollo económico
sustentable en el tiempo... ¡No fue así!
En 1998 Chávez gana las elecciones en medio de una grave
crisis provocada por una caída de los precios del petróleo
que fue el resultado de una aguda desaceleración económica
en el sudeste asiático. A partir de 1999, los precios
comenzaron a recuperarse. Aunque él afirme lo contrario,
poco tuvo que ver el gobernante venezolano en aquella recuperación.
Ella se debió a que el mismo derrumbe del precio de los
hidrocarburos, se transformó en el principal factor que
facilitó la recuperación de países tales como
Tailandia, Corea del Sur, Singapur, Malasia, Hong Kong, Indonesia,
Filipinas, Taiwán e incluso Japón, economías
cuyo funcionamiento requiere de enormes importaciones de hidrocarburos.
Al recuperarse esas naciones, se restableció la demanda
petrolera y en consecuencia los precios del producto repuntaron.
Contribuyó también a ese repunte -aunque en menor
grado- el recorte de producción de la OPEP.
El restablecimiento de los precios y el increíble aumento
que experimentaron a los largo de los años siguientes
-pasaron $ 8 hasta alcanzar los $147 por barril- ha debido
servir para sentar las bases de una sólida diversificación
de nuestra economía, a fin de evitar en el futuro la
trampa de los ciclos que por lo visto acompañan de manera
inevitable al mercado petróleo.
Pero en lugar de propiciar esa diversificación en momentos
en que contábamos con los recursos para hacerlo, Chávez
se lanzó por el camino de una revolución cargada
de populismo, cuyo ámbito de acción ni siquiera
se limitó a las fronteras nacionales. Sin duda fue capaz
de representar un sueño en el que muchos creyeron, porque
para ello dilapidó el gobernante una abultada renta que
le permitió crear una burbuja temporal de consumo. Sus
seguidores creyeron que se trataba de una realidad cargada
de contenido social. Era sólo una ilusión.
La dependencia con respecto al petróleo se exacerbó
a niveles nunca antes conocidos. También la dependencia
con respecto a las importaciones, pues el aparato productivo
nacional, golpeado por las incoherencias del Socialismo del
Siglo XXI, ya no es capaz de producir los bienes y sobre todo
los alimentos que consumimos.
Chávez tuvo en sus manos una oportunidad excepcional.
Su popularidad llegó a ser inmensa y sus opositores habían
perdido el favor de la opinión pública. Ante él
y ante el país se abría un futuro cargado de promesas.
Pero& ahí comenzó la cadena de barbaridades
que pusieron en evidencia el talante autocrático y la
incapacidad del gobernante.
Se termina un año y a la vez despedimos una década
que se inició en 1999 y concluye en el 2008. A lo largo
de esos diez años la rueda de la fortuna ha dado un giro
completo. Al concluir el ciclo de un decenio, nos encontramos
que estamos peor que al principio. Se inició con una
economía en crisis como consecuencia de la caída
de un 30% en el precio del petróleo. Éstos repuntaron
después hasta alcanzar niveles nunca antes imaginados,
para ahora concluir con una caída abrupta de más
de un 75% con respecto a su punto máximo en julio del
presente año.
Sin duda el gobernante echará la culpa a otros. Pero
eso no es verdad. La culpa es íntegramente suya, porque
no supo sembrar y no quiso aprovechar los momentos de abundancia
para tomar las medidas capaces de protegernos en tiempos de
escasez.
Quizás pronto comience también un nuevo ciclo político.
Un pueblo cargado de frustraciones y hastiado de engaños,
no será capaz de soportar una crisis como la que se avecina.
Los venezolanos iniciarán este nuevo año y esta
nueva etapa con un sincero propósito de enmienda y dirán
NO a los errores del pasado.
josetoro@movistar.net.ve
11:31 AM. Nacional y Política. El informe presentado hoy ante la Asamblea Anual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Argentina sostiene "la eliminación progresiva de los medios independientes como política oficial es el reto que enfrenta la libertad de expresión en Venezuela".
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