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| El caso
Con la Navidad se fue "El Dominicanito"

Sus desmanes se acabaron con un enfrentamiento que dejó dos muertos

Cuatro funcionarios de Polivargas y dos de la Guardia Nacional resultaron heridos. 14 vecinos también fueron afectados (Cruz Sojo/Especial)
NADESKA NORIEGA ÁVILA |  ESPECIAL EL UNIVERSAL
domingo 28 de diciembre de 2008  12:00 AM

Catia La Mar.- El ambiente se mantiene tenso en el barrio Negro Primero de Catia La Mar. Los conductores de los jeep que cubren la ruta desde la redoma de la prolongación Soublette hablan en murmullos. El olor a pólvora de los fuegos artificiales se siente en la cancha. Los vecinos cierran sus puertas y prefieren guardar silencio sobre lo sucedido muy cerca del mediodía de este 24 de diciembre.

La inocencia infantil recrea los hechos. "Yo me enconcho y soy El Dominicanito", refiere un pequeño que no sabe si escoger una pistola o una granada. Pocos, los más rezagados, son nombrados policías, mientras que los restantes quieren ser miembros de la banda de la leyenda delictiva, cuya suerte terminó en vísperas de la Nochebuena, cuando en una refriega de cuatro horas, cayó abatido tras enfrentar a efectivos de la Policía Metropolitana de Vargas y el Destacamento 53 de la Guardia Nacional.

"Desde Navidad no hay otro tema en el barrio. Esa es la realidad que enfrentan estos niños día a día y las centenares de familias que aquí habitamos. A pesar del mal rato que pasamos, confieso que hemos sentido un poco de tranquilidad con la muerte de ese azote. Aunque esté mal decirlo, fue como un regalo de Navidad, porque ese muchacho no permitía la tranquilidad desde hace tres años y dominaba desde el barrio José Gregorio Hernández hasta La Vuelta del Diablo" explica de forma apresurada una vecina que prefiere no ser identificada, por temor a represalias.

Y es que a pesar de su muerte, el nombre de Edwin Alberto Peña Soto alias "El Dominicanito", causa terror en las estrechas calles de la barriada varguense, que fue escenario de su debut desde los 14 años y también de su despedida, tras alcanzar hace dos meses la mayoría de edad.

Tiros y granadas
Para los lugareños la acción quedará registrada en las páginas de la historia policial de Vargas, por la intensidad y las armas de guerra utilizadas por los protagonistas, así como por la curiosa superioridad de los delincuentes que utilizaron armas cortas, largas y hasta granadas para evitar su captura, cual la mejor película de acción. Los hechos se suscitaron cerca de las 11 de la mañana, cuando una primera comisión de Polivargas recorría la zona en busca de indicios que permitieran la captura de Peña Soto, quien estaba fugado desde el 7 de octubre pasado, cuando junto a otros 6 reos logró burlar la rejas del Retén de Menores de Caraballeda, donde fue recluido desde su captura, el 5 de agosto del año en curso.

La comisión encontró más que una pista que condujera a "El Dominicanito". Avizoró al criminal quien iba en compañía de otros dos jóvenes, Humberto Daniel Landaeta Ochoa alias "El Cataco" (19) y un menor de 15 años, conocido como "El Cunaro". presuntos miembros de su banda. Allí se inició la persecución y el intercambio de disparos. La superioridad del trío hamponil obligó a los efectivos policiales a solicitar refuerzos, mientras Peña Soto y sus acompañantes se resguardaron en una zona boscosa, en las inmediaciones de los linderos de la planta de Pdvsa, ubicada en Catia La Mar.

Transcurrido unos 45 minutos de batalla, se produjo la llegada de efectivos de la Guardia Nacional, de la Policía Municipal y un nuevo contingente de Polivargas. La superioridad numérica fue devastada por el arsenal que traían consigo los transgresores. Atacaron con dos granadas a los uniformados, teniendo como resultado 6 efectivos y un aproximado de 14 vecinos heridos.

"El Dominicanito", "El Cataco" y "El Cunaro" intentaron huir, pero fueron rodeados. Una vez acorralados, efectivos policiales lanzaron bombas lacrimógenas para forzar la salida de los tres antisociales quienes cayeron abatidos, tras salir y enfrentar nuevamente a la comisión policial.

Peña Soto falleció en el acto, mientras que Landaeta Ochoa y el quinceañero murieron mientras eran trasladados al Ambulatorio doctor Alfredo Machado ubicado en la prolongación Soublette.

Años de miedo
A mediados de 2004, las barriadas de Negro Primero y José Gregorio Hernández comenzaron a conocer la furia de "El Dominicanito", cuya mayor virtud era su entereza para matar a sangre fría y la desfachatez de burlarse después de los familiares de las víctimas y de la torpeza policial. A los 14 años ingresó a la banda del barrio de la mano de su tío, apodado "Fernali", quien era el cabecilla de la organización que dirigía el monopolio de distribución y venta de droga en la populosa zona del oeste varguense, así como venta de armamento a otras bandas aliadas.

Sin embargo, la ambición del joven lo llevó a desplazar a su tío. Ya a los 17 años, Peña Soto, registraba más de diez homicidios en la entidad costera y otros dos en la ciudad capital y lideraba la banda, integrada por quince miembros, cinco de estos menores de edad.

"Él siempre hablaba de la suerte que tenía y de los espíritus protectores que lo acompañaban. Era como el gato con muchas vidas. La buena racha se le terminó desde la fuga. Los policías se la pusieron dura", afirma otro vecino de Negro Primero, quien aspira que con esta muerte culminen los años de miedo.

El primer gran golpe que recibió Peña Soto este mes, fue el 8 de diciembre, cuando Polivargas dio muerte a dos de sus hombres de confianza "El Chino" y "El Johncito" y capturó a cinco presuntos miembros de su banda Marvin Argenis Salcedo González, (18) Hermes Rafael Meza Llovera, (18) Edidual José Fernández Soto (18) y dos menores de 17 y 14 años.

La estocada final la recibió la tarde del 24 de diciembre, cuando los espíritus, al parecer, dejaron de acompañarlo.

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