CARACAS, viernes 28 de noviembre, 2008 | Actualizado hace
10:07 AM
Phnom Penh.- La escena cultural de Camboya
da hoy un paso adelante con el estreno de su primera ópera
rock, "Where Elephants Weep" (Donde los elefantes lloran),
tres décadas después de que el Jemer Rojo prohibiera
cualquier tipo de expresión musical.
El pasado trágico de Camboya es el punto de partida
del espectáculo, una historia de amor del tipo "Romeo
y Julieta", narrada a ritmo de rap, rock y música tradicional
camboyana.
El protagonista es un productor musical exiliado en Nueva
York tras sobrevivir al genocidio, que decide regresar a Camboya
y hacerse monje como terapia para dejar atrás a los fantasmas
del pasado. Pero sus planes se verán truncados al enamorarse
de una cantante, Bopha, que le colocará en el aprieto
de elegir entre el amor y las obligaciones del servicio monacal.
"Es una historia contemporánea con la que el público
se sentirá identificado rápidamente. Refleja la
situación de los jóvenes que perdieron a sus familias,
las desigualdades entre ricos y pobres e, incluso, los problemas
sobre la propiedad de la tierra", según explicó
su compositor, Him Sophy, un superviviente del genocidio que
recibió su formación musical en Moscú, donde
vivió durante 13 años.
"Queremos ayudar a los jóvenes a entender el pasado
sin dejar de mirar hacia el futuro. Mi intención es mostrarles
algo nuevo", añadió Him, tras alabar las posibilidades
del género de la ópera-rock, inaugurado por The
Who hace 40 años con el álbum "Tommy".
Los cerca de 70 miembros de esta producción trabajan
desde hace un mes en los últimos detalles del espectáculo,
el más ambicioso organizado en el país desde los
años sesenta.
Seis filas de butacas han tenido que ser sacrificadas para
dar cabida al gran escenario que se ha montado en el teatro
Chenla de la capital, que acogerá las seis funciones
programadas hasta el 7 de diciembre.
El productor teatral neoyorquino John Burt es el impulsor
del proyecto, en el que se enroló tras realizar varias
visitas al país durante los años noventa juntó
a Sophy y a la dramaturga Catherine Filloux.
A pesar de haberse gestado en Estados Unidos y de que la
mayoría de los diálogos son en inglés, Him
defiende el carácter camboyano del musical.
"Intenté hacer algo distinto a una ópera, mezclando
el rock con la música tradicional camboyana", dijo el
compositor.
Según él, lo más difícil fue dar cabida
a 37 instrumentos tradicionales camboyanos a partir de una
partitura compuesta para piano.
"Hemos tenido que reinventar algunos instrumentos para darles
más versatilidad", explicó el compositor, que puso
como ejemplo el cuerno de búfalo, al que ha incluido
modificaciones para ampliar sus posibilidades, más allá
de los tres tonos originales.
El espectáculo supone un paso más en el lento proceso
de reconstrucción del que fue el mayor foco cultural
del sureste asiático durante los años sesenta, arrasado
por los jemeres rojos quienes, además de matar a cerca
de dos millones de camboyanos, prohibieron cualquier expresión
musical.
"Hemos tenido que formar a camboyanos para que ejerzan de
técnicos de luz o de asistentes de escena. Esto les servirá
para organizar sus propios espectáculos a partir de ahora",
explicó Burt, quien defendió que "la evolución
de las artes en Camboya se encuentra en un momento clave".
Once músicos, bailarines y actores de "Where Elephants
Weep" son de nacionalidad camboyana, aunque la mayoría
de los trabajadores son neoyorquinos con raíces asiáticas.
"Camboya carece aún de voces capaces de ofrecer a la
vez un sonido pop y la profundidad que necesita la ópera",
se justificó el productor.
"Uno de los efectos positivos del proyecto es que ayudará
a percibir que las cosas han cambiado en Camboya, a mostrar
que el ave Fénix ha renacido de sus cenizas", sentenció
Burt, citado por Efe.
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