CARACAS, martes 18 de noviembre, 2008 | Actualizado hace
Hace 30 años, el lanzamiento de Hugo Chávez no
fue suficientemente bueno para llegar a las Grandes Ligas.
Hoy, ¿es su discurso político suficiente para llevarlo
a las grandes ligas de la política de las potencias mundiales?
Pronto lo veremos, cuando el oso ruso llegue a Venezuela con
sus bombarderos y supercruceros nucleares y sus ambiciones
renovadas de dominar el planeta.
Lenin dijo que las guerras no se libran para ganar algo,
sino para recuperar algo. Rusia tiene mucho que recuperar,
incluyendo una docena de naciones que se desprendieron de
la URSS tras su colapso y una reputación como nación
guerrera sin igual en la historia. El ejercicio de un poder
salvaje por parte de los rusos se extiende desde los antiguos
zares Iván el Terrible y Pedro el Grande hasta sus versiones
modernas: Lenin, Stalin y ahora Putin, quien maneja el poder
detrás del actual presidente nominal Dmitry Medvédev.
El invierno ruso derrotó a Napoleón y Hitler y se
convirtió en el lugar de descanso final para millones
de rusos que desaparecieron en su Gulag. Los rusos, en el
pasado y en el presente, juegan en serio.
Los rusos no inventaron el ajedrez, pero han sido los maestros
de la victoria en ese juego. Imaginan por adelantado trampas
y evasiones, mientras los oponentes fijan la vista en el tablero.
Para Churchill, Rusia era "un acertijo envuelto en un misterio
que está dentro de un enigma". La mente rusa es mística
y bizantina. La vida de Putin antes de asumir el poder se
desarrolló en la KGB. Todo esto suscita una pregunta:
¿Qué busca el oso ruso en Caracas?
En casa, Rusia experimenta un enorme declive. Demográficamente,
la población desaparece como en ningún otro país.
La nación es dirigida por mafias despiadadas que han
fomentado un ambiente de caos, saqueo, corrupción y crimen.
Al igual que Venezuela, Rusia está colapsando por dentro.
¿Cuál puede ser su juego, salvo amenazar a sus enemigos
con miles de misiles nucleares que se pudren en silos, listos
para ser vendidos a terroristas? ¿Y dónde están
esos terroristas y dónde pueden tener lugar secretamente
transacciones con armas nucleares en este complicado mundo?
Mientras el crucero nuclear Pedro el Grande llega a La Guaira,
los venezolanos deberían reflexionar sobre lo siguiente:
En este juego de ajedrez con Rusia, ¿quién controla
la próxima movida? ¿Quién es el rey y quién
el peón?
michaelrowan22@gmail.com
Traducción: José Peralta
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