CARACAS, domingo 16 de noviembre, 2008 | Actualizado hace
Con la adquisición de una flota de 24 aviones caza Sukhoi 30, Chávez comenzó una carrera armamentista con miras a crear una nueva red de defensa, anti Estados Unidos, en alianza con Rusia y otros centros de poder militar.
Caribe en la mira "Estamos ante una nueva
dinámica geopolítica y por eso andamos rápido",
le dijo Hugo Chávez el pasado mes de septiembre a su
homólogo ruso, Dmitri Medvédev, al inicio de la
reunión que sostuvieran en la ciudad de Oremburgo al
sur de los Urales, en la frontera con Kazajistán.
No es la primera vez que el presidente Chávez hace referencia
al advenimiento de un nuevo orden internacional que, a su
manera de ver, comienza a operar en el mundo. Lo hizo con
euforia en sus seis anteriores visitas a Rusia desde 2001,
y en una de ellas exaltó la importancia de que ese país
volviera a ocupar el rol de potencia mundial; y fue más
allá cuando en una oportunidad expresó: "cómo
nos ha hecho falta la Unión Soviética".
¿Música para los oídos de la dirigencia política
rusa? Si bien el mandatario venezolano ha denominado esa nueva
cruzada como el surgimiento de un nuevo mundo multipolar,
la dirigencia rusa tiene su propia interpretación, que
apunta hacia el anhelado regreso al sistema bipolar (Rusia-EEUU).
Al menos así lo planteó el presidente del Consejo
de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, quien en visita
a Ecuador, durante una reunión con el presidente Rafael
Correa confesó: "El mundo está por convertirse en
bipolar", haciendo referencia a los nuevos objetivos de Rusia
y en el contexto del acercamiento que están promoviendo
con Latinoamérica, que si bien tiene su "cabeza de playa"
en la alianza con Venezuela, está estableciendo nuevos
lazos con Cuba, Ecuador y en general con los países que
se han alineado en el bloque antinorteamericano.
El episodio de una invitación venezolana para que una
flota rusa, encabezada por el buque insignia Pedro El Grande,
realice ejercicios aeronavales en El Caribe, no ha pasado
desapercibido en el continente. El gran Caribe no había
sido visitado desde 1962, durante la llamada crisis de los
misiles, cuando la URSS instaló en Cuba un escudo de
misiles de carácter continental que entonces fue considerado
como una amenaza para Washington. Pero el movimiento de los
ejercicios en el Caribe, acordados por Rusia y Venezuela,
que el coronel José Machillanda califica como de carácter
geopolítico y con un valor sólo simbólico y
propagandístico que geoestratégico, contiene detrás
un juego de intereses que revive los desechos de la guerra
fría.
Rusia y EEUU
Ese juego, en el que se reedita una nueva versión de
la guerra fría, aunque de menor intensidad, ya está
llamando la atención de otros líderes mundiales.
El pasado martes, el presidente del Ejecutivo italiano, Silvio
Berlusconi, informó que había sugerido al presidente
electo de EEUU, Barack Obama, que mantenga una buena relación
con Rusia para evitar una nueva guerra fría, lo que indica
que los movimientos que están haciendo ambos países
(Rusia-EEUU) están siendo vistos con preocupación
por otras naciones.
Estados Unidos bajo la presidencia de Bush en los últimos
ocho años, ha llevado adelante una "política de
guerra continua", según define la Agencia Nacional de
Seguridad, ONG especializada en el tema de seguridad y defensa.
Y esa política ha estado orientada a mantener la cohesión
interna de la población norteamericana frente a un "enemigo
necesario".
Con el fin de la guerra fría y posteriormente los sucesos
del 11 de septiembre, aparecen las llamadas "nuevas amenazas"
en las que se ubican el terrorismo, el crimen organizado y
el narcotráfico como sustitutos de ese "enemigo necesario".
Observa la ANS que las guerras de Irak y Afganistán han
formado parte de esa política promovida por el sector
más radical del Partido Conservador en el poder por 8
años consecutivos.
Pero ese nuevo enemigo no logró por mucho tiempo ser
visible para el norteamericano común, que más fácilmente
podía perder su vida en un simple accidente de tránsito
que frente a un enemigo prácticamente invisible, y cuya
figura emblemática ha terminado siendo la imagen mítica
de Bin Laden. Quizás la llegada de Obama pudiera interpretarse
como un descalabro de la política del "enemigo necesario",
que junto a la crisis financiera, voltearon el orden en los
intereses del pueblo estadounidense.
Por su parte, en Rusia maneja el poder el ala más radical
con vínculos con la vieja Unión Soviética.
Algunos analistas sostienen que la elite que gobierna actualmente
a Rusia, algunos ex KGB, guardan la idea de volver a la grandeza
y añoran la gran potencia militar y económica.
Es así que Rusia encontró en la alianza con Hugo
Chávez una fórmula para entrar en América Latina,
considerada tradicionalmente como una zona de interés
para EEUU, que otros califican como su patio trasero. De allí
que la respuesta rusa al tema del escudo de misiles que ha
tratado de colocar EEUU en el este de Europa, y la intervención
con un buque de guerra para ayuda humanitaria en el conflicto
Georgia-Rusia, ha sido esta alianza.
Estrategia y propaganda
Para el especialista en temas militares José Machillanda,
hay que diferenciar entre el propósito geopolítico
y el objetivo geostratégico. Según explica, el carácter
geoestratégico tiene que ver con la presencia y aplicación
de un componente armado en esa zona, lo que crea indiscutiblemente
preocupación en la relación entre los estados, habida
cuenta de que se trata de zonas de influencia que tienen importancia
de carácter estratégico militar para todos los países
del continente.
Sin embargo, apunta que ese objetivo no tendrá un efecto
práctico ya que todos los estudios indican que la capacidad
operativa de las fuerzas rusas está muy limitada y en
su más bajo nivel. El planteamiento estratégico
se consigue además con otras dificultades, una de ellas
es que Venezuela ha ido igualmente disminuyendo su operatividad
y el apresto de su estamento militar profesional están
en malas condiciones. A ello hay que agregar la incompatibilidad
entre los dos componentes para lo cual se requiere preparación.
Pero, afirma Machillanda, a pesar de que el objetivo geoestratégico
no se cumpla, la pretensión de la provocación que
genera la invitación del Estado venezolano sí tiene
su efecto, convirtiéndose simplemente un acto de carácter
geopolítico, que para los intereses del presidente Chávez
significa dejar la idea de que existe una alianza militar
entre estos dos estados.
Chávez el comodín
En este juego de poderes, Chávez ha resultado ser una
especie de comodín que ha sido beneficioso tanto para
los intereses del George Bush como para los de Putin-Medvédev
. En su propia lógica, Chávez ha intentado cohesionar
la política interna tras el mito del imperio y de Bush.
No hay hecho adverso al gobierno, por más intrascendente
que sea, que la propaganda oficial no lo señale como
obra del imperio. En su política exterior ha ocurrido
algo similar, llegando a extremos como retirar al embajador
de EEUU como respuesta un conflicto interno ocurrido en Bolivia
entre el gobierno de Morales y las provincias autonómicas.
Ciertamente el hecho geopolítico genera reacciones de
todos los países del área. EEUU dice que observará
el área, pero tiene claro cuál es el balance militar
entre ellos y Rusia, cuando éste "ha sido clasificado
como un Estado con una baja capacidad para operar", expone
Machillanda.
Para el analista, Brasil ha reaccionado con los ejercicios
militares en la base aérea de Natal, al norte de Brasil.
Un ejercicio aéreo donde invita a un grupo importante
de estados latinoamericanos y europeos para que formen parte
de una demostración en la cual Brasil entiende que tiene
una gran capacidad, porque además son productores de
una gran cantidad de instrumental aéreo. Frente a una
provocación, está diciendo que tiene capacidad geopolítica:
logra reunir a varios estados y una sólida capacidad
aérea.
Por otro lado, explica Machillanda, cuando Chávez ordena
un movimiento de tropas hacia Colombia sin justificación,
ante un problema en la frontera colomboecuatoriana, Brasil
se da cuenta de que las conductas de "eventos no programados"
por parte de Chávez pueden provocar situaciones de tensiones
en la seguridad hemisférica, crea el Consejo de Seguridad
de UNASUR que busca la resolución de cualquier diferencia
en la región de forma pacífica. El planteamiento
del Estado brasileño se corresponde con la concepción
de posmodernidad militar, que recomienda no emplear el estamento
armado en un país, a diferencia de la tesis de conflicto
que es la que domina en el concepto militarista que promueve
y utiliza el presidente Chávez en la región.
folivares@eluniversal.com
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