CARACAS, lunes 10 de noviembre, 2008 | Actualizado hace
Se fue tan rápido como vino, el desacoplamiento. Fueron
pocos los meses en los que Latinoamérica pensó que
saldría bien librada de la crisis internacional. Mientras
el cáncer subprime se propagaba en el mundo industrializado,
en Latinoamérica las cosas se veían bien. Las monedas
se fortalecían, los bancos centrales acumulaban reservas,
la inversión directa extranjera no decaía, los pronósticos
de crecimiento para el 2008 se revisaban hacia arriba, y Perú
y Brasil ingresaban al club de países con "grado de inversión."
El oasis del desacoplamiento fue el resultado del acelerado
incremento de precios de commodities (petróleo,
cereales, metales industriales), que más que compensó
las fuerzas adversas de la turbulencia financiera y desaceleración
económica en países ricos. No todo fue perfecto:
un factor irritante fue el repunte de la inflación, gatillado
por precios internacionales de cereales y combustibles en
ascenso y exacerbado, en varios países, por el recalentamiento
de la economía. Armados de una política monetaria
más robusta, los bancos centrales latinoamericanos salieron
al encuentro de la inflación subiendo las tasas de interés.
De pronto, sin embargo, la inflación pasó a segundo
plano y el oasis se esfumó.
Desde más o menos mediados del 2008, los precios de
commodities empezaron a bajar precipitadamente al tiempo
que la crisis financiera se globalizaba y la economía
mundial entraba en aguda desaceleración. La convergencia
de estos tres factores configuró una "tormenta perfecta"
para Latinoamérica, inaugurándose así la fase
del reacoplamiento en que ahora vivimos. Como resultado, la
región se ha unido a la caída mundial de mercados
accionarios, sus monedas se han depreciado violentamente,
hogares, empresas y gobiernos sienten la restricción
del crédito, las remesas caen y las proyecciones de crecimiento
para el 2009 se revisan hacia abajo casi de una semana a otra
-todo esto en medio de una gran incertidumbre sobre el futuro
de la economía y finanzas mundiales.
En mayor o menor medida, durante la última década
los gobiernos latinoamericanos pusieron en práctica sanas
políticas que redujeron la vulnerabilidad económica
ante choques exógenos. En particular, la combinación
de mayor flexibilidad cambiaria con mercados de deuda en moneda
local más desarrollados contribuyó a mitigar los
descalces de moneda en los balances financieros de deudores.
(En el pasado, dichos descalces crearon propensión a
"frenazos bruscos" en los flujos de capital.) A esto se sumó
un mejor manejo de las finanzas públicas que llevó
a la reducción de la deuda de gobiernos en relación
al PIB.
Hay economistas que nos recuerdan que "no todo lo que brilla
es oro" y parte de la menor vulnerabilidad es aparente pues
refleja la "buena suerte", resultado de la bonanza de precios
de commodities y gran liquidez que caracterizaron al
mundo en años pasados. Pero la buena suerte es sólo
parte de esta historia. La otra parte, y no menor, tiene que
ver con mejoras fundamentales en la calidad de la política
económica.
Pero por mejor que haya hecho los deberes, Latinoamérica
no es inmune a una crisis internacional de la envergadura
de la actual. Vivimos en un mundo interconectado. La responsabilidad
de esta crisis reside en los países ricos y ciertamente
van a sufrir "justos por pecadores". Pero es precisamente
en medio de la crisis que los beneficios del buen manejo económico
pasado saldrán a relucir -amortiguando el golpe externo
y facilitando el retorno al crecimiento cuando pase la tormenta.
La región está mejor preparada para evitar que
el problema inevitable de flujos (la caída de ingresos
fiscales, el menor crecimiento del PIB, la restricción
del crédito) se convierta en un problema de stocks,
esto es, en corridas fulminantes contra los activos latinoamericanos.
Pero aun el manejo de problemas de flujo será difícil
y pondrá a prueba a las políticas monetarias y fiscales.
Para la política monetaria el desafío será
si, cuándo, y cuánto aflojar. La flexibilidad cambiaria
unida a mercados más profundos de deuda en moneda local
abren, en principio, espacio para política monetaria
contracíclica. En la práctica, el rango de maniobra
dependerá no sólo de la inflación, sino también
del grado de estrés al que estén sometidas las monedas
y los sistemas financieros domésticos. En general, países
con bancos centrales autónomos y robustos procesos fiscales
están mejor posicionados frente a este desafío.
El desafío de política fiscal consistirá en
administrar la inevitable caída de la recaudación
(asociada a la desaceleración económica y el bajón
en el precio de commodities) protegiendo ciertos gastos
(en educación, protección social, infraestructura)
que son vitales para evitar un innecesario aumento de la pobreza
y sentar bases para el crecimiento a futuro. Afortunadamente,
los gobiernos de la región no están contribuyendo
a exacerbar la crisis y por ello retienen alguna capacidad
para apuntalar la economía con intervenciones fiscales.
En la práctica, el espacio de maniobra fiscal varía
mucho de país a país y dependerá de la existencia
de ahorros acumulados en los buenos tiempos (Chile es el líder
indiscutible en este respecto), del grado de rigidez del gasto
y del espacio para endeudarse prudentemente.
Economista Jefe para Latinoamérica
y el Caribe, Banco Mundial
delatorre@worldbank.org
www.worldbank.org/laceconomist
MANUEL ALFREDO RODRÍGUEZ
Derecho Innovador
La vía legal correcta para exigir reparación o indemnización económica a los (...)
ERNESTO LINZALATA
42 kilómetros
Correr un maratón es todo un reto, un gran esfuerzo. Correr 500 maratones (...)
ELIDES J. ROJAS L.
Sobre la marcha
Más allá de la demostración cívica y democrática, más allá de los ganadores y (...)
MAYTE NAVARRO
Entre grandes cacaos
La semana ha sido peculiar, pues se pensaba que no habría mucha actividad (...)
ANDRÉS CORREA
Latiendo en la cueva
"Este es un régimen condenado y un régimen asesino (...) No hay forma de que (...)
JULIO T. CABELLO
Diáspora
Hoy 12 de febrero 8 mil venezolanos nos dimos cita en un enorme centro de (...)
Clara Martínez Turco
Puerta Santa
Muy clara y contundente la política que seguirá la Iglesia Católica ante los (...)
ALFREDO PIMENTEL
Fórmula 1 a dos manos
Seguir siendo los mejores, esa es la premisa del papá del RB8 de Red Bull, (...)