CARACAS, jueves 06 de noviembre, 2008 | Actualizado hace
Según señalaba Time el 27 de octubre pasado,
refiriéndose a la elección presidencial norteamericana:
"Esta es la primera elección en generaciones, y posiblemente
la primera, en que casi 9 de cada 10 estadounidenses piensan
que el país va en la dirección equivocada".
Como señalábamos en un artículo pasado, Irak,
el torpe manejo de Katrina, el desmesurado gasto público
o el endeudamiento masivo, pusieron un tremendo peso sobre
las alas del candidato republicano. La sola deuda pública
era en septiembre de 2008 de 9,7 millones de millones de dólares,
siendo en buena medida el producto de un incremento anual
de 500 millardos de dólares desde 2003. Sin embargo,
nada de lo antes mencionado hubiese bastado para cercenar
las opciones electorales de McCain, las cuales hasta no hace
mucho tiempo atrás resultaban todavía respetables.
Fue necesario el terremoto de Wall Street y su proyección
sobre el conjunto de la economía de ese país, para
sacudir hasta sus cimientos al pensamiento dominante.
El manifiesto fracaso del modelo económico al cual unieron
su suerte los republicanos, está teniendo consecuencias
devastadoras para ellos. El monumental colapso económico
generado por el ideario económico de Von Hayek, Friedman,
Stigler, Becker o Lucas, pareciera estar iniciando un ocaso
del movimiento conservador norteamericano, similar al experimentado
por el movimiento liberal a finales de los sesenta. A cuarenta
años de aquel fenómeno, el péndulo de la historia
podría estar comenzando a revertirse. El triunfo de Barack
Obama en algunos Estados tradicionalmente republicanos pareciera
apuntar en esa dirección.
Más allá del éxito electoral de Obama, quedan
todavía varios elementos por delante para consolidar
la efectiva reversión del péndulo histórico.
Entre ellos, la fuerza y creatividad de su liderazgo, su capacidad
para imprimir un cambio efectivo a la dirección actual
del país y la duración e intensidad de la crisis
económica.
La combinación de factores como los anteriores determinará
si Obama es capaz de poner en movimiento un nuevo ciclo histórico
en política, tal como lo hizo Franklin Delano Roosevelt
en 1933, en ocasión de la última gran crisis económica
que precedió a la actual. El mismo puso fin a una hegemonía
republicana que había sido iniciada por McKinley en 1897.
El ciclo demócrata iniciado por Roosevelt se prolongó
hasta 1968 y fue sucedido por otro republicano iniciado por
Nixon y consolidado por Reagan.
En los tres casos anteriores, desde luego, se dio la presencia
de gobiernos de signo contrario al interior de cada ciclo.
El demócrata Wilson durante la primera etapa republicana
citada, el republicano Eisenhower durante la demócrata
y Carter y Clinton durante el segundo ciclo republicano. No
obstante, lo que caracterizó a cada uno de esos ciclos
fue una matriz de pensamiento predominante y una mayor estructuración
del partido que ocupó el poder durante la mayor parte
del mismo.
Si alguien pareciera capacitado para iniciar un nuevo ciclo
es precisamente Obama. Ojalá así sea.
altohar@hotmail.com
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