En Venezuela impera la "ley" del revólver por el caos social creado desde el Poder
Paradójicamente la hipertrofia "legal" creada por los
26 decretos aprobados por Chávez a través de la
Ley Habilitante han convertido a Venezuela en un país
sin ley. Con este "paquetazo" hasta el más lego percibe
que a través de tan numerosas imposiciones inconstitucionales,
Chávez ha "legitimado" su condición de dueño
absoluto de una hacienda que se llama Venezuela, en la cual
los ciudadanos pasamos a ser sus reses y, en el mejor de los
casos, sus peones. Escuchamos con estupor cómo la Fiscal
General -que debería ser garante de los derechos ciudadanos-
declara públicamente que esas 26 "leyes" no tienen por
qué ser sometidas a consulta o a debate, como establece
la Constitución, a pesar de que las mismas violan derechos
constitucionales inalienables .
En Venezuela impera la "ley" del revólver no solo por
los controles impuestos por Chávez con la desvergonzada
complicidad de unos poderes públicos arrodillados y prostituidos,
sino por el caos social creado desde el Poder, bien por su
ostensible ineficiencia en la solución de los problemas
más elementales (como seguridad, salud y servicios públicos)
o por la provocación de conflictos laborales con el fin
de apoderarse de las empresas. Coca-Cola Femsa y GM son dos
casos recientes, además de las orquestadas invasiones
de fincas .
Chávez dice que esas leyes van en beneficio del pueblo
cuando en realidad su propósito es darle al gobierno
el control absoluto sobre los alimentos y otros bienes con
el fin de eternizar su revolución, como ha hecho Castro
en Cuba. En la "Ley para la Defensa de las personas en
el Acceso a los Bienes y Servicios" (como en la de Seguridad
y Soberanía Alimentaria) se declara de utilidad pública
e interés social todos los bienes necesarios para desarrollar
actividades de producción, fabricación, importación,
acopio, transporte, distribución y comercialización
de alimentos, bienes y servicios declarados de primera necesidad.
También declara como servicios esenciales las actividades
de producción, fabricación, importación, acopio,
transporte, distribución y comercialización de alimentos.
Esta ley permite a Chávez apropiarse de las empresas
Polar y de las restantes redes de producción y distribución
agroalimentarias (incluidos los productores agropecuarios
del país): "El Ejecutivo Nacional podrá iniciar
la expropiación de bienes de las personas sometidas a
la ley (que son todas), sin que medie para ello declaratoria
previa de utilidad pública e interés social por
parte de la Asamblea Nacional". La ley está plagada de
sanciones y de controles que quedan al arbitrio de los funcionarios
de Indepavis y de los Comités de Contraloría Social
para el Abastecimiento, con funciones de espionaje como los
CDR cubanos. Imaginémonos la hambruna colectiva si nuestra
alimentación futura dependiera de la ineptitud productiva
del chavismo. Los fundos zamoranos, las expropiaciones (El
Charcote, La Marqueseña, etc.), las cooperativas, los
proyectos de cogestión como Invepal e Invetex ("La producción
no arranca en Invetex pero empleados cobran desde 2005". El
Nacional 30-08-08) han sido un rotundo fracaso
Con la nueva Ley de Régimen Prestacional de Vivienda
nadie será propietario de su casa, sino adjudicatario.
Esa ley paralizó el otorgamiento de los títulos
de propiedad que estaban dando a los habitantes de los barrios
algunos alcaldes. En esa ley no aparece en ningún lado
el derecho a la propiedad privada, Todo es declarado como
de utilidad pública, todo es discrecional, como señala
el presidente de la Cámara Inmobiliaria, Francisco Neri,
quien precisa que con los más de $ 50 mil millones que
el gobierno ha gastado entre las estatizaciones ($ 16.400
millones) y las ayudas a otros países ($ 37.798 millones)
podrían haberse construido en Venezuela 832 mil viviendas
nuevas y generado cinco millones de puestos de trabajo nuevos.
Vemos en la televisión airados reclamos de obreros y
empleados de la Maternidad Concepción Palacios y del
JM de Los Ríos, además de las protestas nacionales
por los apagones que continúan a pesar de las cuentos
de Chávez en cadena nacional. Al desastre del servicio
eléctrico sólo atribuible a la corrupción e
impericia de estos diez años de revolución, a la
inflación, el desabastecimiento y la inseguridad, se
une la caída de la producción petrolera nacional
y la ruina de nuestras refinerías que obligaron a aumentar
en 41,4% las importaciones de gasolina en el primer semestre
de 2008. Esa es la verdad de la Revolución minada por
la corrupción e incapaz de solucionar los más elementales
problemas del país. Las millonarias comisiones del ME
(¡ay Aristóbulo!), de las gobernaciones de Cojedes y
Vargas, de los tres últimos ministros de Finanzas, de
figuras de la FAN y de los próceres de Pdvsa cantadas
por los jilgueros Maiónica y Kaufman en el juicio mayamero
del maletín dejarán la revolución al desnudo.
Una revolución inepta y podrida.
mcolomina@gmail.com
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