CARACAS, jueves 04 de septiembre, 2008 | Actualizado hace
08:53 AM
Londres.- El imperio romano hizo más
vulnerables al virus de inmunodeficiencia humana (VIH) a las
poblaciones de los países conquistados, según la
teoría de unos investigadores franceses.
Ello podría explicar, según la revista New Scientist,
por qué un gen que confiere resistencia al sida varía
en frecuencia de unos países a otros del continente,
reseñó Efe.
Se trata del gen que codifica (es decir, contiene las instrucciones
para sintetizar) un receptor de proteína conocido como
CCRS.
Una variante del gen, llamada CCR5-Delta32 carece de 32 pares
de base de ADN y produce un receptor al que no puede ligarse
el VIH, lo cual impide que el virus penetre en las células.
Las personas que tienen esa variante muestran cierta resistencia
a la infección por el virus del sida y tardan más
en desarrollar la enfermedad.
Por regla general, sólo los europeos y las personas
que viven en el oeste de Asia tienen esa variante, menos frecuente
cuanto más al sur está una región.
Pero los cambios en la frecuencia de la variante reflejan
las alteraciones sufridas por las fronteras del Imperio Romano
desde 500 años antes de Cristo hasta 500 años de
nuestra era, según Eric Faure, de la Universidad de Provenza,
en Marsella (Francia).
Faure y su colega Manuela Royer-Carenzi investigaron la posible
relación entre la colonización romana y la frecuencia
de la variante CCR5-Delta32 en cerca de 19.000 muestras de
ADN de toda Europa y descubrieron que la variante en cuestión
era menos frecuente en las regiones conquistadas por los romanos.
Hay otras teorías para explicar la desigual distribución
de la resistencia, como la de que la variante protectora se
originó en Escandinavia y fueron los vikingos los que
la extendieron por el norte y el este. Sin embargo, las migraciones
vikingas no se corresponden con la distribución actual
de la variante.
Otra teoría es la de que una epidemia como la peste
o la viruela creó una presión selectiva sobre la
variante y aumentó así su frecuencia, pero la distribución
actual no coincide tampoco en este caso con los brotes epidémicos.
Faure no cree que los romanos diseminaran la versión
normal del gen en sus colonias apareándose con los indígenas,
porque el flujo de genes entre conquistadores y población
local era muy reducido.
El investigador francés piensa por el contrario que
los romanos introdujeron una enfermedad a la que resultaron
ser particularmente susceptibles las personas con la variante
CCR-Delta32 y que, conforme avanzó la conquista hacia
el norte, fue acabando con esos individuos.
Los romanos no sólo llevaron a los pueblos conquistados
gatos y burros, lo que facilitó la transmisión de
organismos patógenos a los humanos, sino también
mosquitos portadores de enfermedades.
Curiosamente, los individuos actuales con la variante CCR5-Delta32
son más susceptibles al virus del Nilo occidental, transmitido
también por la picadura de los mosquitos.
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