La ciudadanía debe conocer las consecuencias que podría traer este paquete de leyes al país
La aprobación de las 26 leyes por la vía de la
habilitante coloca virtualmente a nuestro país en el
oscurantismo. No podría ser de otra manera si estos instrumentos
decretados arbitrariamente, violando la constitución,
implican un gran atraso en materia institucional, política
y sobre todo económica. En esta edad oscura, donde nos
ubican las 26 leyes, el sectarismo, la intolerancia, la represión
y finalmente, el control total de la vida ciudadana dependen
exclusivamente de la voluntad o el capricho que tenga el jefe
del régimen Hugo Chávez.
La ciudadanía en su conjunto debe tener total conocimiento
de esta situación, sobre todo de las implicaciones y
consecuencias que podría traer para el país la aplicación
de este paquete de leyes.
No se trata de cualquier nimiedad, se trata de la normativa
que regiría gran parte del sistema productivo de la nación,
así como otros aspectos igualmente importantes.
Para Chávez, la democracia es sinónimo de elecciones.
Si bien el acto electoral es una expresión genuina de
los valores democráticos, no es suficiente, más
aun cuando se dan escenarios donde se vota pero no se elige.
Es por ello que la batalla que debemos librar debe ir más
allá del escenario electoral, la defensa de los intereses
nacionales no debe limitarse sólo a las urnas, tomando
en cuenta que la patria se encuentra seriamente amenazada
por el actual régimen.
En esta lucha no caben las diferencias, hombres, mujeres,
profesionales, campesinos, obreros, intelectuales, están
llamados a dar una de las batallas mas importante de la historia
de la república. Las leyes habilitantes por su naturaleza
y contenido constituyen un verdadero golpe de estado, esto
no se debe dudar ni un segundo.
Al adelantarse estos planes se evidencian no sólo el
carácter totalitario del régimen, sino su propia
debilidad, pues se "huye hacia delante" como estrategia
ante la pérdida del apoyo de las grandes mayorías,
así como ante la ausencia de credibilidad en la venta
de ese supuesto socialismo "de nuevo tiempo".
Finalmente, no debemos tener miedo, pero si mucha conciencia
de los actos que llevemos a cabo. Nos toca hoy repetir lo
que dijo Winston S. Churchill el 13 de mayo de 1940: "No tengo
nada que ofrecer más que sangre, sudor, lagrimas y fatiga".
Alvarenga4000@yahoo.com
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