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La edad oscura

La ciudadanía debe conocer las consecuencias que podría traer este paquete de leyes al país

  EL UNIVERSAL
miércoles 3 de septiembre de 2008  12:00 AM

La aprobación de las 26 leyes por la vía de la habilitante coloca virtualmente a nuestro país en el oscurantismo. No podría ser de otra manera si estos instrumentos decretados arbitrariamente, violando la constitución, implican un gran atraso en materia institucional, política y sobre todo económica. En esta edad oscura, donde nos ubican las 26 leyes, el sectarismo, la intolerancia, la represión y finalmente, el control total de la vida ciudadana dependen exclusivamente de la voluntad o el capricho que tenga el jefe del régimen Hugo Chávez.

La ciudadanía en su conjunto debe tener total conocimiento de esta situación, sobre todo de las implicaciones y consecuencias que podría traer para el país la aplicación de este paquete de leyes.

No se trata de cualquier nimiedad, se trata de la normativa que regiría gran parte del sistema productivo de la nación, así como otros aspectos igualmente importantes.

Para Chávez, la democracia es sinónimo de elecciones. Si bien el acto electoral es una expresión genuina de los valores democráticos, no es suficiente, más aun cuando se dan escenarios donde se vota pero no se elige. Es por ello que la batalla que debemos librar debe ir más allá del escenario electoral, la defensa de los intereses nacionales no debe limitarse sólo a las urnas, tomando en cuenta que la patria se encuentra seriamente amenazada por el actual régimen.

En esta lucha no caben las diferencias, hombres, mujeres, profesionales, campesinos, obreros, intelectuales, están llamados a dar una de las batallas mas importante de la historia de la república. Las leyes habilitantes por su naturaleza y contenido constituyen un verdadero golpe de estado, esto no se debe dudar ni un segundo.

Al adelantarse estos planes se evidencian no sólo el carácter totalitario del régimen, sino su propia debilidad, pues se "huye hacia delante" como estrategia ante la pérdida del apoyo de las grandes mayorías, así como ante la ausencia de credibilidad en la venta de ese supuesto socialismo "de nuevo tiempo".

Finalmente, no debemos tener miedo, pero si mucha conciencia de los actos que llevemos a cabo. Nos toca hoy repetir lo que dijo Winston S. Churchill el 13 de mayo de 1940: "No tengo nada que ofrecer más que sangre, sudor, lagrimas y fatiga".

Alvarenga4000@yahoo.com

 

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