CARACAS, miércoles 03 de septiembre, 2008 | Actualizado hace
Un poblado cualquiera del oriente venezolano, y si usted
cayese de pronto por allí o sus alrededores, jamás
imaginaría que han pasado diez años de chavismo
y menos que ya estamos en el "proyecto socialista" de lleno.
En esa Venezuela, que es la abrumadoramente mayorita- ria,
¡nada ha cambiado! Todo sigue igual, tanto que cualquiera
podría inferir que estamos, todavía, en un gobierno
adeco.
Justo por los mismos días, Hugo Chávez, en un sitio
apartado recibía a uno de los de su "clientela", el señor
Correa, arrogante y desagradable, que como que no sabe que
a los venezolanos nos basta con que nos regañe el propio,
para que venga un creidito de estos a proferir insultos contra
la juventud venezolana.
También se ocupaba de una tal Comuna Gual y España,
que uno supone será en lo adelante otra vitrinita más
para mostrar a extranjeros incautos, de esos que vienen a
ver cómo una "heroica" revolución del tercer mundo
rebate, en obras, las mentiras que la prensa de sus países
dice de Venezuela. Por suerte, los venezolanos conocemos ya
de estas vitrinas para el embaucamiento&
El último domingo de agosto trasladó su Despacho
presidencial a Barinas. Allí montó el "palacio presidencial"
desde donde dirige (¿?) el gobierno y se esmeró
en dictar cátedra de socialismo, que es ahora su dedicación
exclusiva. Nos dijo que, una vez más la sobrecargada
Pdvsa se va a ocupar de una empresa que, con un sistema cooperativista,
o autogestionario o vaya usted a saber cuál, garantizará
no sólo bombonas de gas a tiempo y en el sitio necesario
para todo usuario, sino a precios que podrán burlar al
mercado, pero que, atención, dará beneficios y èstos,
ojo, se emplearán para montones de cosas, que nada tienen
que ver con el negocio del gas propiamente dicho.
Todo esto fue explicado minuciosa y abundantemente por Chávez,
quien hasta comprometió al pobre de Ramírez para
que aportara una información que obviamente desconocía.
En este momento se reveló una de las claves de cómo
funciona la mente de Chávez. Él estructura toda
la acción y su desarrollo "esperado" en su mente y de
allí jura y perjura que así se va a desarrollar
todo. Es más, que así tiene que hacerlo ¡y
punto!
La realidad, la que es, la que existe en el mundo concreto,
se difumina entonces y es inmediatamente reemplazada por la
que "diseñó" Chávez; y parte sin novedad. Todo
esto aderezado con un contenido particular: una naturaleza
humana bondadosa porque sí. Rousseau siglo XXI, pues.
El hombre - esa especie de "buen salvaje"- es bueno por naturaleza
y la sociedad le corrompe. Marx le añadiría un nuevo
ingrediente: la "conciencia" y "voluntad" de la que harán
gala los hombres y a la que, en el siglo XX los leninistas
dotarían de un auxiliar poderoso: el Estado proletario.
En resumen: un "hombre virtuoso" gracias a la acción
del Estado, el mismo que, como está compuesto y dirigido
por "hombres virtuosos", no puede querer otra cosa que el
bien de todos. Todo es lineal en este argumento y no
cabe en lo absoluto desviación alguna del modelito.
Uno se asombra de cómo una mente así se torna sorday
ciega a lo que el desarrollo de las cosas le muestra sin
cesar.
Nunca hay, entonces, "feedback" alguno y de cada fracaso
se salta a otro invento. Aparece, además, la "asignación
de culpas", como era de esperarse. Ellas nunca van a donde
deben. En nuestro caso, Chávez, la verdadera causa de
todo, nunca es culpable. Para recibir ese honroso honor
están los funcionarios y& ¡hasta los usuarios y/o
supuestos beneficiarios!
La realidad, tan tozuda ella, está, sin embargo, dispuesta
a presentarse en escena y a no permitir que la bajen de ella.
Los hombres somos lo que somos y no lo que cualquier utopía
quiera inventar. Eso se acaba de ver en la importante ciudad
de los llanos orientales, Valle de la Pascua, el jueves de
la semana pasada: hartos ya del abandono y la dejadez, precisamente
de esos "hombres virtuosos" que tan fecundos son en el socialismo,
la población se sublevó.
Quemas, saqueos, ataque a la Al- caldía y necesidad
urgente de que la GN, ahora bolivariana y revolucionaria,
reprimiera la revuelta.
Este ejemplo, tan vigente y tan esclarecedor, nos trae al
problema central: la paciencia de la gente llega ya a su límite.
Han pasado diez años de bla bla bla, de proyectos abandonados
apenas terminadas sus propuestas, de una criminal regaladera
de real, y ni hay mejoría constatable, ni prospectos
de ella. Chávez, el de siempre, sigue como siempre. Pero
la gente como que ya no es la de siempre.
antave38@yahoo.com
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