CARACAS, martes 02 de septiembre, 2008 | Actualizado hace
El gobierno funciona mal: muestra de ello, la basura, fallas
eléctricas, aguas negras, vialidad en mal estado, severas
deficiencias hospitalarias, escuelas desmanteladas y la falta
de un sistema de seguridad pública. Con 1 millón
era ineficiente, diez años después con 2.000.000
nada ha mejorado, aunque muchos intentan cumplir con sus obligaciones.
Bienestar, sólo para los parásitos, los incapaces
de producir, prestar servicios y generar riqueza con dedicación
o inventiva.
Algunos empresarios aplauden las limitaciones y violaciones
a los derechos fundamentales de las 26 nuevas leyes. Otros,
los pusilánimes o los que andan buscando algo bueno en
alguna ley, pues ya saben a qué atenerse. ¿Quiénes
aplauden el nuevo estado de cosas? Pues los que obtienen beneficios
del proteccionismo exacerbado, del bloqueo al libre comercio,
de la pletórica lista de sanciones, de los favores del
gobierno, de todo aquello que hace caro lo que debería
ser barato. ¿Quién se beneficia con el elevado precio
de la comida? ¿Quiénes lucran cuando los ciudadanos
tienen que pagar el doble o más del precio internacional
de un vehículo, un refrigerador o un televisor y cinco
veces el de un repuesto?
Pues la nueva burocracia, de militantes del partido de gobierno,
cuyo trabajo es inventar y elaborar planillas, supervisar
mercados, clínicas, colegios y empresas, aplicar multas,
detener vehículos con alimentos para mirar si poseen
el nuevo pasaporte interno requerido para llevar comida. Luego
por quienes bajo condiciones de libertad, serían incapaces
de sobrevivir a la libre competencia, bien por producir a
costos excesivos, bien porque su calidad es tan baja que serían
barridos por los más eficientes.
Cada nueva ley castiga al consumidor por partida triple:
primero porque demanda más impuestos para pagar a los
nuevos empleados; luego con más inflación, ya que
las nuevas normas causan aumento en los costos de producir,
transportar y distribuir. Además porque inducen a la
escasez, bien por el retiro de los productores, bien por la
imposibilidad de importar. Los venezolanos son atracados y
aterrorizados por el hampa común, por el gobierno y por
los oportunistas de siempre.
El estato-populismo autoritario tiene buenos ejemplos en
Venezuela y Argentina, la Pdvsa rojita duplica su nómina
y produce 20% por ciento menos. En Argentina, que produce
comida para 300 millones de personas, los impuestos equivalen
a lo que se comerían 150 millones, es decir que el precio
internacional de la soya y el trigo están inflados en
50% gracias al parasitismo gubernamental. Aquí ¿acaso
le consultaron a los dueños de Pdvsa, que dicen que somos
todos, sobre el incremento en la nómina?
Obviamente no lo hicieron y menos cuando nacionalizaron a
la Cantv, la Electricidad de Caracas, Sidor, Lácteos
Los Andes, Cemex, textileras, papeleras y demás empresas.
Tampoco cuando nos madrugaron con las 26 nuevas leyes. Menos
aún cada vez que les regalan nuestro dinero a los parásitos
satelitales. ¿Saben quién pagará la factura
si baja el precio del petróleo? Pues todos los habitantes
de Venezuela, en particular los más pobres. Ese es el
socialismo del siglo XXI.
machadoallison@yahhoo.es
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