Tener un arma en casa aumenta el riesgo de que se produzca un accidente dentro del hogar
La desconfianza en el sistema de administración de justicia,
los altos índices delictivos y los medios de comunicación
producen la sensación de inseguridad en la que actualmente
vivimos los venezolanos. Ante este sentimiento los ciudadanos,
de acuerdo al sentido común y como cuestión cultural,
tienen la idea de que portar un arma de fuego les servirá
para protegerse en el momento de ser víctima de un delito.
Sin embargo, esto no es cierto. Las investigaciones demuestran
que un arma aumenta las probabilidades de ser víctima
letal de un hecho violento debido a que el delincuente tiene
como ventaja el factor "sorpresa" que neutraliza cualquier
intención de la víctima armada de defenderse.
La mayoría de las personas que portan un arma con fines
de autodefensa no cuentan con las habilidades suficientes
para desenfundar el arma, debido a que muy pocas veces la
han disparado, muchos no las manipulan correctamente y las
transportan de manera incorrecta haciéndolas visibles,
lo que aumenta el riesgo de ser víctima. Sí, de
ser víctima, porque un arma es un objeto muy preciado
para los delincuentes y no dudarán en intentar robársela.
En Venezuela se sabe que la mayoría de las armas de fuego
vinculadas con delitos provienen de ciudadanos que las habían
adquirido legalmente con fines de autodefensa, pero que por
pérdida o robo pasaron a condición de armas ilegales.
Irónicamente, las mismas armas dispuestas para defendernos
son usadas para agredirnos.
Otra forma de provisión del mercado ilegal de armas
son los propios funcionarios policiales, quienes no actúan
apegado a los procedimientos y en una acción de corrupción,
no reportan las armas recuperadas en la escena del delito
y las venden o "alquilan" a delincuentes. Vemos también
corrupción en los organismos de seguridad cuando se permite
el ingreso de todo tipo de armas en las cárceles, incluyendo
hasta granadas, lo que es una muestra del poco control que
tiene el Estado sobre las armas de fuego en manos de civiles
que circulan en el país.
El tener un arma en casa aumenta el riesgo de que se produzca
un accidente dentro del hogar y además, los niños,
sobre todo los más pequeños, tienden a imitar los
comportamientos de sus padres. Si sus padres portan un arma
de fuego, el mensaje que aprende al niño es que uno tiene
derecho a defenderse con un arma de fuego, aunque eso implique
quitarle la vida a alguien. Ese es un valor que va en contra
de los principios democráticos, del imperio de la ley
y que alimenta un sentimiento de inseguridad entre todos.
El mensaje para nuestros niños debe ser sobre el valor
de la vida, se debe concientizar a la población acerca
de los factores de riesgo asociados a las armas de fuego y
modificar las actitudes o preferencias de las personas frente
a las armas.
Se trata entonces de romper con el ciclo de la violencia,
de superar el mito de que el arma de fuego es una forma de
protección, entender que tener un arma multiplica los
riesgos de un accidente en la familia y el que intenta protegerse
tiene menos posibilidades de defensa que el atacante. Por
estas razones y muchas más, el Estado debe promover el
desarme y sacar de manos civiles dispositivos hechos para
matar.
perezneelie@gmail.com
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