CARACAS, domingo 31 de agosto, 2008 | Actualizado hace
Lo que muchos temían y al mismo tiempo sabían,
se concretó la tarde del jueves pasado, Henry Blanco,
el capitán de los Leones del Caracas en las más
recientes temporadas ya no estará con el equipo, su impasse
con quien fuera manager de la novena, Carlos Hernández,
fue un acto de indecoro que en la gerencia de los melenudos
no se acepta. Ni antes, ni ahora.
En el Caracas las guerrillas duran poco. En ese dugout puede
pasar de todo. Malas rachas, momentos de gloria. Cúspides
alcanzadas gracias a la acción de un solo hombre, o del
colectivo, pero insubordinaciones e indisciplina no, ni que
seas el capitán.
La historia reciente da cuenta de ello. Henry Blanco está
fuera no por su actitud para con el juego; antes bien, esa
actitud debió pesar mucho a la hora de tomar la decisión,
porque en el Caracas hacen falta jugadores con ese temple,
con esa mentalidad de triunfo por el esfuerzo. Pero plantársele
al manager es como mucho.
Ya en su momento Henry se había molestado, y también
lo había hecho público, cuando la directiva decidió
salir de Omar Malavé, y quizá las dos situaciones,
muy cercanas una de la otra, catalizaron una decisón
que no podía esperar más, a menos de que el equipo
estuviera dispuesto a aceptar más manifestaciones de
ese tipo en el futuro.
La salida de Henry Blanco es un aviso incontestable que envía
la gerencia a los jugadores. En ese equipo, ya no queda ninguna
duda, no hay intocables ni jugadores franquicia, a menos que
esos intocables se comporten según los lineamientos de
la organización.
Le tocará al manager Frank Kremblas asumir, además
de la estrategia propia del juego, una particular para convertir
al dugout en un ambiente agradable de cordialidad y de ganas
de ganar, porque la salida de Henry Blanco, al que se le dice
adiós por la puerta de atrás, dejará algunas
heridas en esos jóvenes que se enamoraron del beisbol
y también del Caracas gracias al trabajo del careta.
Por otra parte, Carlos Maldonado, quien llegó a mediados
de la zafra anterior al club, tendrá la responsabilidad,
ahora sí directamente, de guiar a los lanzadores, y también
como lo demostró en ese corto período, guiar a la
toletería fuerte de los melenudos. Por lo pronto, a falta
de mes y medio para el arranque, sólo basta decirle al
receptor: "hasta la vista, Henry".
ayanezm@gmail.com
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