CARACAS, sábado 30 de agosto, 2008 | Actualizado hace
Expiró la llama olímpica en Beijing. El nido del
pájaro es hoy un recuerdo hermoso para un mundo que disfrutó
de cómo el mágico instante del deporte, abrió
esperanzas para lograr el ansiado camino a la paz.
En la memoria quedan plasmados hechos relevantes que forman
parte de la proeza humana. Michael Phelps, desafiando rivales
y pulverizando marcas, alzándose con ocho medallas áureas,
que significan esculpir su nombre en el pórtico luminoso
del templo de los inmortales. El héroe de Baltimore,
es sin duda uno de los iconos que tendrán las nuevas
generaciones, prestas para emular su desempeño espectacular.
Las pistas sintieron la velocidad centellante de los atletas
jamaiquinos. Un pequeño país con menos de tres millones
de habitantes, ostenta los hombres más rápidos del
orbe. Según investigadores italianos estos deportistas
poseen características únicas en su conformación
genética; su descendencia de esclavos negros de África
central acostumbrados a dar carreras por terrenos distantes
y agrestes para recolectar cosechas o huir del látigo
del amo, los hizo preferir las huidas violentas, para soportar
las duras travesías. Desarrollando piernas y pies fuertes
que fueron pasando de generación en generación.
En una proporción de 70, frente al 30 en un grupo de
atletas australianos, los jamaiquinos presentaban una sustancia,
el actinen A, indispensable para la contracción de las
fibras musculares rápidas de la pierna, según el
profesor Errol Morrison, presidente de la Universidad de Tecnología
donde estudia Asafa Powell.
Otros deportistas le sonrieron al éxito en los juegos.
Rafael Nadal ratificando su primer lugar en el tenis universal,
se colgó el oro. Las gimnastas chinas con una plasticidad
que asombra por su incalculable precisión y belleza.
Messi con el pase magistral para el gran sombrero de
Angel Di Maria, todo un acontecimiento para quienes seguimos
al fútbol argentino. El equipo de baloncesto de Estados
Unidos sufriendo para vencer una corajuda España,
instantes que como tantos otros quedaron en la historia.
Mención especial merece el bronce de nuestra compatriota
Dalia Contreras muestra del valor en medio de unos resultados
desastrosos para Venezuela. Desde hace años vivimos de
la medalla de oro conseguida por el boxeador Francisco "Morochito"
Rodríguez, en los juegos olímpicos de México
en 1968. Han transcurrido cuarenta años y diez eventos
de este tipo, y nuestros registros son verdaderamente patéticos.
En Beijing las marcas de nuestros atletas estuvieron muy
lejos de la elite mundial. Es necesaria una investigación
exhaustiva que abarque entrenadores, deportistas y dirigencia.
Se invirtieron millones de dólares en preparación
y publicidad, y sólo traemos de China fotos, recuerdos
y excusas. ¿Donde andarán los célebres entrenadores
cubanos? ¿O serán sólo activistas políticos,
lava cerebros? ¿Quién responde por este desastre?,
fuimos superados por naciones con poco presupuesto. El dinero
de todos los venezolanos perdido en resultados exiguos.
No podemos ocultar la verdad con la solidaridad automática.
Reconocemos el esfuerzo de los atletas, su entrega; sin embargo
la dura realidad se abre en el horizonte como el sol en la
mañana. Nuestro concurso en los deportes de mayor raigambre
no existe, en alguna disciplina aparecemos de manera esporádica
con relativo chance en algún golpe de suerte.
No podemos seguir escondiendo estos hechos con el intencional
olvido. Los países más importantes del planeta son
los mismos que ocupan las posiciones cimeras en el deporte.
Junto al crecimiento económico, desarrollo social, combinan
el avance de su deporte como carta de presentación.
Nuestro deporte acortado en sus posibilidades, poco o nada
en disciplinas en donde se disputan gran cantidad de preseas.
En los eventos de conjunto sólo tenemos actuaciones que
no se traducen en victoria efectivas. ¿Hasta cuándo
los triunfos morales?, necesitamos encontrar la ruta que nos
conecte con la gloria deportiva.
Vendrán los abrazos y las justificaciones, seguramente
el olvido ocultará el fracaso y el dinero invertido.
Se apagó el fuego eterno del olimpismo en el nido del
pájaro en Beijing. Nuestra alma se timbró de bronce,
en el temple de Dalia Contreras.
Ahora seguimos mirando a otros triunfar. Ya vendrán
las benditas excusas… la derrota acampa en la soledad.
alexandercambero@hotmail.com
ELIDES J. ROJAS L.
Sobre la marcha
Ya todo el país sabe que el veterano periodista Rafael Poleo está en Miami (...)
MANUEL ALFREDO RODRÍGUEZ
Derecho Innovador
El dictamen de una auditoría legal solicitada en nuestro carácter de abogados (...)
ERNESTO LINZALATA
42 kilómetros
La noche de este jueves estuve navegando en la página www.hydraopt.com, que la (...)
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
Incisos
Aquí nadie da puntada sin dedal. La aparición del afiche en la avenida (...)
JULIO T. CABELLO
Diáspora
Ahora que medianamente ha pasado el tsunami que despertó Caracas, ciudad de (...)
ALFREDO PIMENTEL
Fórmula 1 a dos manos
Tienen mucho trabajo en McLaren. Es un equipo fuerte, rápido y competitivo, (...)
ILEANA MAGUAL MANDÉ
Energía de la buena
En momentos de tensión e incertidumbre, siempre es reconfortante (...)