CARACAS, viernes 29 de agosto, 2008 | Actualizado hace
Nada impedirá que el país estrene una nueva correlación
de fuerzas. Aunque será su composición lo que definirá
la utilidad real de ese mapa, basta con que la oposición
sume unas pocas gobernaciones o alcaldías a las que ya
posee, para que la política nacional se vea transformada.
En un sistema clientelar como el venezolano, una victoria
regional o local representa, para cualquier cuerpo político,
la oportunidad de renovar los afectos populares. Bien se sabe
que los ganadores se alzan, de inmediato, con la atención
y las simpatías de la muchedumbre. El asunto ocurre con
mucha más fuerza en las economías depauperadas de
las regiones venezolanas, donde la gente -a causa de la necesidad-
gravita alrededor de las casas de gobierno.
El 23N es una posibilidad real de estimular el desplazamiento
de los afectos hacia el eje opositor. La fecha es, al mismo
tiempo, un grave riesgo para la revolución bolivariana,
cuyo capataz -consciente de la dinámica del clientelismo-utilitario
que él mismo ha exacerbado- tiene decidida la creación
de estructuras paralelas, destinadas a intentar detener la
hemorragia de seguidores, prestos a saltar la talanquera en
cuanto el CNE ofrezca su primer boletín. La iniciativa
de Chávez exigirá un compromiso gigante de los opositores
que resultarán electos en noviembre. Esas instancias
paralelas significan un desconocimiento anticipado del voto
que emitirán los ciudadanos en noviembre próximo.
Ningún gobernador o alcalde de la disidencia -ni siquiera
los más proclives a las tratativas con el gobierno central-
podrá sacarle el cuerpo a esta obligada batalla. Sobretodo
porque lo que está en juego es la revalorización
del voto como sagrado instrumento de cambio: justo lo que
Chávez procura esterilizar con esta amputación de
las atribuciones de gobernadores y alcaldes y, en general,
con sus leyes contrabandeadas. Lo que el país está
presenciando es una feroz ofensiva revolucionaria contra el
voto popular y su poder transformador. La certeza de que los
respaldos no duran para siempre es el telón de fondo
de esa embestida subrepticia, que le impone a la oposición
un esfuerzo supremo para conseguir una correlación de
fuerzas en verdad útil al objetivo de esa lucha.
La calidad del triunfo definirá el potencial con que
la disidencia asistirá a ese combate. Unas muy pocas
gobernaciones ayudarán, pero nunca serían suficientes
para el tamaño del desafío. Los triunfos deben y
pueden ser suficientes: todo depende de que la oposición
resuelva ya, sin más retrasos, los problemas de la unidad.
El tiempo está atentando contra la correlación de
fuerzas que se necesita. El drama hay que advertirlo con crudeza,
aunque se molesten los ingenuos y los aplaudidores del silencio
cómplice... Los responsables de un resultado pobre e
ineficiente tienen nombre, apellido y muy enanas motivaciones.
Son muchos los ojos y testigos de esta antesala de suspenso.
Lo que el país está presenciando es una feroz ofensiva
revolucionaria contra el voto
Argelia.rios@gmail.com
MARIÁNGELA LANDO
Fanáticos del cable
Grey's Anatomy nunca deja de sorprenderme. Hay veces que parece estancada, que (...)
MANUEL ALFREDO RODRÍGUEZ
Derecho Innovador
La vía legal correcta para exigir reparación o indemnización económica a los (...)
ERNESTO LINZALATA
42 kilómetros
Correr un maratón es todo un reto, un gran esfuerzo. Correr 500 maratones (...)
ELIDES J. ROJAS L.
Sobre la marcha
Más allá de la demostración cívica y democrática, más allá de los ganadores y (...)
MAYTE NAVARRO
Entre grandes cacaos
La semana ha sido peculiar, pues se pensaba que no habría mucha actividad (...)
ANDRÉS CORREA
Latiendo en la cueva
"Este es un régimen condenado y un régimen asesino (...) No hay forma de que (...)
JULIO T. CABELLO
Diáspora
Hoy 12 de febrero 8 mil venezolanos nos dimos cita en un enorme centro de (...)
Clara Martínez Turco
Puerta Santa
Muy clara y contundente la política que seguirá la Iglesia Católica ante los (...)
ALFREDO PIMENTEL
Fórmula 1 a dos manos
Seguir siendo los mejores, esa es la premisa del papá del RB8 de Red Bull, (...)