Se retoma el camino ilegítimo al proponer el cambio de fondo de la Constitución
Qué bueno sería si el chavismo luego de la experiencia
de casi 10 años de gestión decidiera rectificar
respecto al desastroso manejo económico, la degradación
institucional y el despilfarro de la bonanza petrolera. Eso
podría ocurrir si actuasen como una fuerza política
democrática que solamente compite para mantenerse en
el gobierno.
Sin embargo, al revisar el Primer Plan Socialista 2007-2013,
puesto en marcha vía la estatización de sectores
económicos y las 26 leyes-decretos del 31 de julio pasado,
muchas reñidas con la constitucionalidad y con el resultado
del referéndum de diciembre, es fácil darse cuenta
que la decisión política en marcha es la radicalización.
Aquí se retoma el camino fuera de la legitimidad democrática
seguido antes del referéndum al proponer como reforma
un cambio de fondo de la Constitución. Después
de las elecciones de gobernadores y alcaldes de noviembre
2008 el presidente Chávez acelerará su paso en su
proyecto de una particular mezcla ideológica, lo cual
significaría mayor concentración de poder personal
pero con mucho menos legitimidad democrática. Es bien
conocido que él espera el momento oportuno para lanzar
la enmienda constitucional para su reelección indefinida,
lo cual llevará la ilegitimidad a un punto crítico.
Como suele ocurrir con las ambiciones desmedidas de poder,
las cuales tratan de justificarse con alguna ideología,
en este caso una versión del marxismo-leninismo con rasgos
militaristas, nacionalista-fascista y una praxis cotidiana
de corrupción capitalista "endógena". Fue Vladimir
Lenin quien trató de dar sentido a la comuna como
unidad administrativa del socialismo, es decir, la autogestión
popular. La causa de este y otros cambios se fundamentaron
en el rechazo dogmático de la actividad política,
concebida sólo como la expresión organizada de grupos
de interés económico, algo con lo cual el chavismo
cívico-militar no ha tenido problemas, sólo pide
participación porcentual.
Al final de su vida, 1922-3, Lenin se dio cuenta de la sobredimensión
e incompetencia del Estado y del aparato partidista, pero
su enfermedad y sus colegas no le dieron tiempo para tomar
medidas correctivas. El resto es historia. Hubo que esperar
el auge militar y el colapso económico. Personalismo
y dogmatismo, dos caminos paralelos fuera de la democracia.
orlandoochoa@hotmail.com
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