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El imperio de la mediocridad

Para el Socialismo del Siglo XXI mientras más malo mejor. Y apenas van 10 años...

ELIDES J. ROJAS L. |  EL UNIVERSAL
miércoles 27 de agosto de 2008  12:00 AM

No sólo es América Latina la que cambiará nombre, según uno de las últimas inspiraciones celestiales del líder de la revolución intercontinental. Es, ni más ni menos, el mismo truco aplicado durante los últimos 10 años en esa lucha titánica que tanto ocupa a los militares justicieros y a los socialistas neoliberales.

Para la revolución, como ya se sabe, es más fácil rebautizar que construir de cero. La habladera, el saco de insultos, el show, la pose, los cólicos y las eternas guerras contra el imperio, ciertamente, no dejan que el equipo invencible del proceso se asiente y arranque la misión tantas veces prometida de convertir a Venezuela en una superpotencia mundial.

Es muy difícil para un líder de este comunismo vividor llevar al mismo tiempo el adecentamiento de las finanzas argentinas, la reducción de la pobreza en Haití, la total alfabetización en Bolivia, la reducción de la mortalidad infantil en Ecuador, la construcción de miles de viviendas en Paraguay, el mejoramiento de la calidad de vida en Nicaragua, el acceso de los pobres a los combustibles en Estados Unidos y, sin detener esa tarea de dioses, atacar con el éxito con que lo hacen la montaña de problemas que ahoga a los socialistas criollos.

El Parque del Este es Francisco de Miranda, el Ince es Inces, los viejos ministerios de Gómez y Pérez Jiménez son ahora del poder popular para cualquier cosa. Los barrios aplastados por la basura son consejos comunales. Las busetas y camioneticas son unidades de transporte popular, las empresas son unidades de producción socialista, los ambulatorios son Barrio Adentro. Los corruptos son próceres mancillados por la derecha, Las antiguas bodegas o pulperías son Pdval o Mercal. El bolívar devaluado y aislado del mundo es bolívar fuerte. Los militares son soldados del comunismo o muerte. Los liceos que construyó Betancourt o Leoni son ahora bolivarianos. Las empresas que creó Carlos Andrés Pérez son ahora empresas socialistas. A los negocios de compra y venta que hace el Estado se les llama nacionalizaciones. Los deportistas pasaron de atletas en alta competencia a afiches ambulantes de la piratería revolucionaria. En Barinas a nadie le gustan los bolívares ni los dólares, se mueren por los turimiquires orientales y las lionzas de Yaracuy. Las haciendas ahora son Desarrollos Endógenos Socialistas y no producen ni zancudos, aunque están llenas de técnicos cubanos. Las camionetas son ahora camionetotas, los periodistas traidores a la patria y los opositores lacayos del imperio. Los bancos, mira tú, son bancos socialistas. Los guerrilleros colombianos pasaron de aliados a terroristas pasados de moda. Los pobres ahora son más pobres, pero organizados en células y comunas de pobres.

Y, claro, la mediocridad socialista es tratada como excelencia. A más fracasos mejores premios.

erojas@eluniversal.com



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