La educación sexual es imprescindible para la prevención de esta enfermedad
Los países del mundo entero se han comprometido a conseguir
para 2010 que se imparta al 95% de los jóvenes una educación
sobre el HIV y el SIDA.
Por desgracia, es poco probable que alcancemos ese objetivo.
Hoy en día, en la celebración de la 17ª Conferencia
Internacional sobre el SIDA, más de 33 millones personas
viven con esta enfermedad, y sólo menos de la mitad de
los jóvenes del mundo han recibido una educación
para prevenir la infección por el VIH. Hay unos 5,4 millones
de jóvenes que viven con el VIH y, además, el 40%
de las nuevas infecciones que se produjeron el año pasado
afectaron a personas con edades comprendidas entre 15 y 24
años.
No obstante, numerosos estudios demuestran que, cuando se
benefician de una información y formación adecuadas,
los jóvenes pueden modificar sus conductas y reducir
así los riesgos de VIH. En los países donde se han
llevado a cabo campañas de prevención del VIH a
gran escala, hay muchas más posibilidades de que los
jóvenes posterguen el inicio de sus vidas sexuales y
a utilizar preservativos. Esta modificación de su conducta
está desembocando en una disminución real de los
índices de infección por el VIH.
La educación es la clave de la prevención. Para
que la prevención del VIH sea eficaz, es necesario que
los jóvenes tomen medidas para reducir el riesgo que
corren. Esto depende, a su vez, del grado de conciencia que
tengan del peligro que corren, así como de su capacidad
para mantener relaciones sexuales protegidas.
La educación relativa al VIH y el SIDA debe comprender,
como mínimo, una información sobre el virus y sus
formas de transmisión. También debe comprender,
a partir de un cierto momento, una enseñanza sobre la
sexualidad y las relaciones entre ambos sexos, por la sencilla
razón de que en el 75% de los casos el VIH se transmite
por vía sexual.
Los centros docentes tienen que desempeñar un papel
importante en la preparación de los niños y los
jóvenes para la vida adulta y sus responsabilidades futuras.
La escuela constituye un medio sumamente práctico de
impartir a un sinnúmero de jóvenes educación
sobre el VIH y el SIDA, de forma duradera y reproductible
a la vez.
Pese a la importancia obvia de la escuela en la educación
sobre la sexualidad, las relaciones entre hombres y mujeres
y el VIH, son demasiado pocos los jóvenes de ambos sexos
que reciben una preparación mínima para su vida
sexual adulta. En muchos programas de enseñanza sobre
el VIH y el SIDA, el debate sobre los temas sexuales se elude,
centrándose en cambio la atención -a veces, exclusivamente-
en las posibles consecuencias negativas de las relaciones
sexuales.
Educación
Se tropieza con problemas considerables para impartir
una educación sobre la sexualidad que esté basada
en datos empíricos y se adapte a la edad de los educandos.
Está muy extendida la idea equivocada de que impartir educación
sexual a los jóvenes les instiga a iniciar experiencias
de este tipo. Este error pernicioso se perpetúa, a pesar
de que hay sólidos datos empíricos que demuestran
que la educación sexual no trae consigo un aumento de las
experiencias sexuales. Al contrario, una educación global
de buena calidad sobre la sexualidad puede conducir a una disminución
de los embarazos de las jóvenes y de las enfermedades sexualmente
transmisibles, comprendido el sida.
En última instancia, es necesario que los gobiernos
muestren una capacidad de dirección más firme para
apoyar el establecimiento de una educación sobre la sexualidad
y también para vencer las resistencias de las comunidades
allí donde se den. En su calidad de copatrocinadora del
Programa ONUSIDA, la UNESCO se ha comprometido a prestar su
pleno apoyo a los países que establezcan o refuercen
en los centros escolares una educación sobre la sexualidad.
Primer encuentro
La Primera Reunión de Ministros de Salud y Educación
para detener el VIH en Latinoamérica y el Caribe, que se
celebra en México esta semana, ofrece una ocasión
a los gobiernos para demostrar que están seriamente decididos
a alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
relativas a los jóvenes y la prevención de la propagación
del VIH. Por invitación del gobierno mexicano -y con la
cooperación de las organizaciones del sistema de las Naciones
Unidas- los gobiernos de América Latina y el Caribe van
a firmar una ambiciosa declaración de gran alcance sobre
la educación sexual en la región. A las demás
regiones del mundo les corresponde ahora seguir este ejemplo.
Se ha perdido ya demasiado tiempo. Se han incumplido demasiadas
promesas. Hemos perdido demasiadas vidas humanas a causa del
SIDA, cuando se puede prevenir. La educación sexual es
imprescindible para que sea plenamente eficaz la prevención
de esta enfermedad, y el acceso a este tipo de educación
no sólo entraña una responsabilidad moral, sino
que además es un derecho humano.
Koichiro Matsuura es Director General de la UNESCO
gcavaletto@unesco.cl
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