Recientemente obtuve el título de Licenciado en Bibliotecología,
otorgado por la Universidad Central de Venezuela. A diferencia
de lo que seguramente ocurre con otras carreras, y por ende,
con otros compañeros egresados, cada vez que algún
curioso, o conocido, se me acerca a decirme "¡Felicitaciones!
Y por cierto, ¿de qué te estás graduando? Cuando
respondo a su amable inquietud, las reacciones de éstos
no se hacen esperar: ¡ah… interesante!; es la frase típica
de quien no tiene la más remota idea de lo que es la
Bibliotecología, pero que por razones de respeto, (imagino
yo) o tal vez por pena, no se atreven a preguntar o a decir
alguna otra cosa. Mira… y, ¿qué es eso de Bibliotecología?
Es la pregunta más sincera que le pueden hacer a un bibliotecólogo
o a un estudiante de Bibliotecología. Preguntas y comentarios
como éstos me los han hecho a lo largo de toda mi pasantía
como ucevista, a los cuales he sabido responder con mayor
profundidad y certeza a medida que, con el transcurrir de
los semestres, yo, ignorante mismo de la propia respuesta,
he aprendido qué es la Bibliotecología.
La Bibliotecología es la disciplina que estudia la relación
entre el conocimiento y la información, a través
de una serie de técnicas y métodos que permiten
la organización, resguardo, preservación, desarrollo,
síntesis, manejo y gerencia de colecciones o fondos documentales,
en cualquier tipo de soporte, de forma tal que nos sea posible,
satisfacer las necesidades de conocimiento de un usuario determinado.
Ahora, hay que aclarar que nadie estudia cinco años para
llevar un libro de una estantería al usuario de una biblioteca
o de un centro de documentación, (además, con eso,
tengan por seguro que no se está satisfaciendo ningún
tipo de necesidad real). Satisfacer necesidades de conocimiento,
por el contrario, es poder determinar las características
económicas, políticas, sociales o culturales (dependiendo
del entorno) de una población o comunidad de usuarios
y, a partir de este diagnóstico, desarrollar una serie
de actividades específicas que vayan en pro de ese grupo
de personas a las que hemos denominado comunidad de usuarios.
Tales actividades pueden ir desde políticas de Desarrollo
de Colecciones, pasando por la Promoción de Lectura,
la utilización adecuada de las Tecnologías de la
Información y Comunicación, la promoción de
los servicios de una unidad de información, entre
otras muchas. Lo importante aquí es brindarle al usuario
la información que realmente necesite de acuerdo a sus
características. Ser bibliotecólogo es comprometerse
en servir a los demás, es brindar herramientas que permitan
el desarrollo de habilidades y destrezas a partir del conocimiento
que la información genere; ser bibliotecólogo es
comprender, descifrar y entender lo que el otro necesita,
para satisfacer una necesidad que, a lo mejor, el propio usuario
no sabe o no está consciente que la tiene. Ser bibliotecólogo
es ser un soñador, es creer que a través del cabal
acceso a la información se puede transformar el mundo.
Sin ánimos de idealizar o poetizar, la Bibliotecología
es una de las profesiones más hermosas que puede estudiar
persona alguna. Es por eso, que en el marco de la celebración
del Día del Bibliotecólogo (el pasado 27 de julio)
he querido compartir con todos ustedes lo que para mí
es esta carrera. Aunque estoy completamente seguro que con
la frecuencia habitual me seguirán preguntando Y… ¿qué
es eso de Bibliotecología?
aalvarado@solidshow.com