Nueva York.- El "Caballero Escarlata", un
pequeño robot submarino llamado a ser el primero en cruzar
el Atlántico, está ya a mitad de camino, tras haber
recorrido más de 3.000 kilómetros desde la costa
de Estados Unidos, aunque aún le falta el tramo más
peligroso hasta llegar a las costas de Vigo (España)
en noviembre próximo.
"Este será el viaje más largo y peligroso jamás
realizado por un planeador sumergible", aseguró hoy a
Efe Josh Kohut, uno de los profesores de la Universidad de
Rutgers, en Nueva Jersey, impulsor de este viaje que comenzó
el pasado 21 de mayo, informó Efe.
En colaboración con organismos españoles como Puertos
del Estado, la Universidad de Las Palmas y la Marina Mercante,
estudiantes de Rutgers han emprendido la aventura de tripular
remotamente por el Atlántico este submarino amarillo,
que se desplaza como un planeador por las corrientes marinas,
con la única energía de sus baterías, y que
busca recopilar información sobre el océano.
Con un coste de 20.000 dólares donados por la Administración
Nacional Oceánica y Atmosférica, "las baterías
podrían durar todo el trayecto, aunque si no es así,
pararemos en las Azores para recargarlas y continuar hasta
Vigo", explico a Efe el profesor de la Universidad de Rutgers
Oscar Schofield, también responsables del proyecto.
Aunque el planeador se encuentra ya en el ecuador de su gesta,
para lo que ha necesitado dos meses, el tramo más complicado
comienza ahora, cuando abandona la cómoda Corriente del
Golfo y se adentra en un territorio imprevisible.
"Las autoridades españolas nos facilitan datos sobre
las corrientes cercanas a la costa, pero esta etapa es realmente
complicada: Es como dejar una autopista, para entrar en una
zona de carreteras secundarias sin señalizar", apuntó
Kohut.
En lugar de buscar las corrientes térmicas ascendentes
del aire como hacen los planeadores, este submarino toma agua
para bajar y la suelta para subir, lo que le ayuda a encontrar
las corrientes que le interesan.
Hasta ahora el viaje más largo realizado por un planeador
sumergible teledirigido fue el que organizó recientemente
la Universidad de Washington en la costa de Groenlandia, aunque
en aquel caso se trató de 4.000 kilómetros en un
recorrido circular.
"Pronto superaremos ese récord y además con un
trayecto recto que supera los 6.000 kilómetros", adelantó
Schofield, quien detalló que el sumergible, de unos 60
kilos, ya ha recorrido más de 3.000 kilómetros.
El robot, regalo de un ciudadano de Nueva Jersey, transmite
por satélite a los estudiantes que trabajan en el Laboratorio
de Observación Oceánica Costera de la Universidad
los datos recopilados durante el viaje, como temperatura,
salinidad y densidad del agua, para lo que ha de salir a la
superficie regularmente.
Esta estrategia para estudiar los mares "es más económica
que otras como la utilización de buques tripulados y
permite trabajar en condiciones de tormenta", explicó
Schofield, aunque también tiene sus riesgos, como que
se le adose una rémora creyendo que el robot es un tiburón,
o que alguien lo robe.
"Ya nos ha ocurrido en dos ocasiones con otros planeadores:
Una vez un pescador australiano se lo llevó a su casa,
pero enseguida lo detectamos, gracias al sistema de localización
por satélite que lleva incorporado", relató a Efe
Ken Branson, portavoz de la institución.
La universidad estadounidense es pionera en la utilización
de estos robots para estudiar los océanos y cuenta con
una veintena de aparatos, aunque, según Schofield, sólo
el protagonista de esta gesta está equipado con baterías
de litio, frente a las alcalinas del resto.
"Luego los datos se comparten con la comunidad científica
y también los colgamos en nuestra web, donde cada día
incluso los marineros entran para conocer las condiciones
del mar", apuntó.