Brasilia.- El presidente de Brasil, Luiz
Inacio Lula da Silva, firmó este martes dos decretos
que fijan penas más severas para crímenes
ambientales con multas de hasta 31,8 millones de dólares.
La firma se concretó en el marco de una visita de Lula
a un centro de cuidado de animales silvestres del Instituto
Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) en Taguatinga
(a 25km de Brasilia), en conjunto con el ministro del
sector, Carlos Minc.
Con las nuevas normas, las multas más elevadas pueden
alcanzar 50 millones de reales (USD 31,8 millones al
cambio) y el Ibama podrá confiscar, subastar o
donar bienes aprendidos a los infractores.
Fueron creadas además la Guardia Ambiental para patrullar
las áreas naturales protegidas y un Cuerpo de Guardaparques
que controlará los principales parques nacionales de
Brasil.
Lula dijo que esto contribuirá a inhibir la acción
de los "bandidos" que deforestan áreas silvestres
protegidas.
De su lado, Minc sostuvo que "se acabaron las facilidades
y la impunidad" para los violadores de las normas ambientales.
"Quien desafíe a las autoridades va a sentir el
peso de la mano del Estado", sostuvo el ministro.
De todas maneras, las nuevas disposiciones permiten a los
infractores convertir hasta 60% de las multas en servicios
ambientales, por ejemplo, realizando actos de recuperación
de las zonas deforestadas. Hasta ahora podían convertir
hasta 90% del castigo monetario aplicado.