Zaragoza.- El 75 por ciento de la población
mundial vive en zonas que pueden considerarse riesgosas si
se presenta un fenómeno natural, como tsunamis, huracanes
o inundaciones, que pueden acabar en desastres si no se toman
las medidas adecuadas de prevención, según la ONG
española Ayuda en Acción
La reducción de riesgos y la prevención de desastres
centran esta semana los debates del pabellón de Iniciativas
Ciudadanas, El Faro, en la Exposición Internacional de
Zaragoza, coordinados por Ayuda en Acción y Manos Unidas,
reseñó Efe.
La responsable de reducción de riesgos de desastres
y acción humanitaria de Ayuda en Acción, María
Jesús Izquierdo, dijo hoy que por cada euro (1,58 dólares)
que se invierte en prevenir los fenómenos naturales se
ahorran siete (11 dólares) en ayuda humanitaria.
Según Izquierdo, los procesos de urbanización,
la degradación ambiental o la vida en zonas de pobreza,
en las que las construcciones son endebles o no tienen planes
de prevención o respuesta inmediata, hacen que se acaben
convirtiendo en desastres.
De ahí el título de los debates, "¿Quién
empujó las olas y sopló el aire del Tsunami de Indonesia?",
con los que Ayuda en Acción y Manos Unidas pretenden
romper el mito de que los desastres -que han obligado a 25
millones de personas a desplazarse- son naturales.
En este sentido, Izquierdo afirmó que "los desastres
no son naturales, se producen por la acción natural y
por la acción humana, donde hay que incidir", y agregó
que la prevención no es una cuestión de dinero ni
de situaciones políticas determinadas.
Recordó también que 168 países adoptaron en
2005, en la II Conferencia Mundial sobre Reducción de
Desastres celebrada en Kobe (Japón), un plan de acción
hasta 2015 y que establecía cinco prioridades.
Lograr que la reducción del riesgo de desastres sea
una prioridad nacional y local con una sólida base institucional
para su puesta en marcha es una de estas urgencias, además
de identificar, evaluar y observar de cerca los riesgos y
mejorar las alertas tempranas.
Desarrollar una mayor comprensión y sensibilización,
reducir los factores fundamentales del riesgo, como la vulnerabilidad
de las infraestructuras, y fortalecer la preparación
en desastres para una respuesta eficaz a todo nivel, completan
las prioridades para la reducción de desastres aceptadas
por los 168 países.