Hace más de cinco años que la inteligencia colombiana anunció a Estados Unidos que unas nuevas embarcaciones fabricadas en medio de la selva habían penetrado las aguas del hemisferio para transportar, de forma manual o a control remoto, cargamentos de entre 4 y 18 toneladas de droga por viaje.
La Armada de México interceptó el miércoles pasado, frente a las costas de Oaxaca, una de esas embarcaciones semisumergibles. En Estados Unidos advierten que han detectado más de 10 de esas barcas artesanales con tripulaciones de entre 4 y 12 personas encerradas entre cocaína y provisiones de alimentos.
Reconocen, de cualquier modo, que se trata de una suerte de semisubmarinos difíciles de detectar por radares o sobrevuelos aéreos, porque son barcas cuyas pinturas se confunden con el color de las aguas.
"Son muy veloces y tienen un bajo perfil", agrega el director de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial del sur de Estados Unidos, Joseph Nimmich.
Aunque hace algún tiempo que estaban rastreándolas, se trata de un fenómeno nuevo que no ha sido detectado cerca de las costas de Venezuela y el resto del Caribe, salvo un caso en La Guajira. Aun así, el contraalmirante Nimmich habla de una amenaza que puede expandirse a lo largo de todo el continente.