Ginebra.- El ministro de Relaciones
Exteriores de Brasil, Celso Amorim, arremetió hoy en
Ginebra contra los países ricos, a los que acusó
de usar en la Organización Mundial del Comercio (OMC)
la misma táctica de desinformación usada por el
jefe de propaganda del régimen nazi, Joseph Gobbels.
"Gobbels acostumbraba decir que si uno repite una mentira
varias veces, ésta se convierte en una verdad", dijo
Amorim al recordar que las naciones industrializadas emplean
esa táctica cuando se refieren a las exigencias que les
hacen los países emergentes, que piden el fin de las
subvenciones agrícolas y la reducción de los aranceles
a la importación.
Según Amorim, los países ricos usan esa fórmula
cuando repiten una y otra vez que están dispuestos a
ceder a las exigencias de los países emergentes, y cuando
critican a éstos por no abrir sus mercados de bienes
industriales y de servicios. "Me recuerdan a Gobbels", enfatizó
el canciller brasileño, quien pidió "disculpas por
citar al autor", difundió DPA.
Con las declaraciones, formuladas cuando faltan menos de
48 horas para que comience la reunión ministerial en
la que representantes de 24 países intentarán, una
vez más, que la Ronda Doha para la liberación del
comercio mundial concluya con éxito, Amorim abandonó
el habitual tono diplomático usado en las reuniones de
la OMC.
En opinión del ministro sudamericano, Estados Unidos,
Europa y otras economías desarrolladas, han desfigurado
con tanta frecuencia el desarrollo de las negociaciones comerciales
de la Ronda Doha, que la percepción pública se tornó
completamente distorsionada.
El intercambio de acusaciones durante las reuniones preparatorias
al encuentro que comienza el próximo lunes, y que está
considerado como la última oportunidad para llegar a
un acuerdo en el marco de la OMC, comenzó el viernes,
cuando el comisario de Comercio de la Unión Europea (UE),
Peter Mandelson, acusó a Brasil de "estar siempre por
detrás" de las dificultades para negociar.
El funcionario sostuvo que el país sudamericano debe
asumir nuevas responsabilidades en el comercio internacional
ante su posición de potencia emergente, y no sólamente
presionar por las concesiones que se le piden a los países
ricos.
Antes de las declaraciones de Mandelson, las dificultades
para llegar a un acuerdo se hicieron visibles cuando los países
latinoamericanos productores de bananas, liderados por Ecuador,
se negaron a aceptar la propuesta de la OMC sobre la apertura
del mercado europeo para la importación de ese producto,
por considerarla insuficiente. El único país que
aceptó la oferta fue Colombia.
En la oportunidad, Mandelson abandonó la sala de reuniones
diciendo que la propuesta de la OMC era la palabra final,
y que los países desarrollados "se están adaptando
a la nueva realidad creada por el surgimiento de economías
emergentes. Pero esas economías también precisan
entender que deben asumir responsabilidades que antes no tenían".
Mandelson dejó claro que los países ricos no cederán
a las exigencias de los países emergentes, si éstos,
en contrapartida, no recortan las tarifas a la importación
de bienes industriales en aproximadamente un 63 por ciento,
y no aceptan el mantenimiento de una cantidad limitada de
productos sensibles -aquellos de los que se limita la importación,
en caso de que afecten la producción local-.
Además del intercambio de acusaciones y de los visibles
desacuerdos entre las partes, otro elemento que hace dudar
de las posibilidades de éxito de Doha es la actitud de
Francia, que convocó a los ministros de agricultura de
la UE para alertarlos de que, en su calidad de presidente
temporario del bloque, insistirá en que Bruselas no realice
ninguna concesión.
En ese sentido, el presidente francés, Nicolás
Sarkozy, quien tendrá el poder de vetar un eventual acuerdo,
advirtió de que en caso de que Europa acepte las demandas
de los países emergentes, la UE podrá llegar a perder
100.000 empleos.
"Ya acabamos con todos nuestros márgenes de maniobra
en el sector agrícola. No podemos ir más allá
de lo que ya ofrecimos", sostuvo anteriormente la secretaria
de comercio de Francia, Anne-Marie Idrac.
Otro país que defiende el mantenimiento de las barreras
a la importación de productos agrícolas es Irlanda.
"Vamos a defender nuestras posiciones y éstas serán
fuertes", dijo el ministro irlandés, Dick Roche.