Gaza.- La organización radical palestina
Hamas aseguró hoy que su posición negociadora frente
a Israel se ha visto reforzada por el intercambio de prisioneros
entre este país y el movimiento libanés Hizbollah.
Al igual que la milicia Hizbollah, también los palestinos
pueden imponer con firmeza y perseverancia sus demandas a
Israel, dijo en Gaza el portavoz de Hamas Jalil al Haya.
Hamas mantiene secuestrado desde hace más de dos años
al soldado judío Gilad Shalit. Según un portavoz
de Hamas, Israel ha confirmado hasta ahora sólo 70 de
los 450 nombres incluidos en una lista de presos cuya liberación
reclama Hamas a cambio de Shalit.
La lista incluye a palestinos condenados a elevadas penas
de prisión en Israel por haber cometido o planeado atentados
contra ciudadanos israelíes o haber participado en ellos,
informó DPA.
Israel rechazó por ejemplo la liberación de Marwan
Barguti, ex líder de Al Fatah en Cisjordania condenado
a cadena perpetua. Según la organización humanitaria
israelí Btselem, actualmente hay unos 8.500 palestinos
en prisiones hebreas.
Haya aseguró que la posición negociadora de Hamas
se ha reforzado después de que Israel, en contra de todo
lo que había asegurado anteriormente, aceptara, en el
marco del acuerdo de canje con Hizbollah, poner en libertad
también a "presos que tienen las manos manchadas de sangre",
entre ellos el terrorista libanés Samir Kuntar, responsable
de la muerte de cinco israelíes en 1979.
"Del pacto con Hizbollah también aprendimos a mantener
en secreto las negociaciones", continuó Haya: "Hemos
decidido que no discutiremos nada más en los medios hasta
que se haya llegado a un acuerdo".
Según el representante de Hamas en el Líbano, Osama
Hamdan, en el seno de esta organización se han alzado
voces que piden que Alemania sustituya a Egipto como país
mediador para un intecambio de prisioneros entre Hamas e Israel.
Los diarios israelíes "Haaretz" y "Jerusalem Post" informaron
hoy, citando a varios dirigentes no identificados de Hamas,
que muchos militantes de esta organización están
descontentos con la mediación de Egipto, al considerar
que el gobierno de El Cairo no está ejerciendo la suficiente
presión sobre Israel.