San Sebastián.- Bruce Springsteen recaló
esta noche en la ciudad española de San Sebastián,
en la segunda etapa de su "Magic Tour" por Europa, con una
fuerza que logró transmitir a las primeras filas del
público y que se fue extendiendo poco a poco al resto
de los asistentes al concierto.
El arranque con "Tunnel of Love" no movió demasiado
a quienes habían decidido pasar el concierto de pie en
el campo, sólo los irreductibles situados cerca del escenario
dieron la batalla desde el principio y se vieron recompensados
por el "Boss", que atendió a varias de sus peticiones,
reseño Efe.
En tres horas de concierto, Springsteen volvió a combinar
algunos de los temas de su último álbum, "Magic"
que da nombre a la gira, con canciones de discos anteriores,
como la inevitable "Born to run", que dejó para la tanda
de bises.
Tras "Radio Nowhere", que parece no caerse del repertorio,
llegó "No Surrender" y con ella el calor del público,
que ya más animado empezó a corear el estribillo.
El "Boss" comenzó entonces a recoger los carteles con
los títulos deseados y acometió "Growin Up", seguida
de una impresionante interpretación de "Atlantic City".
Con "Mary's place" encendió a un público que esta
noche no estaba mucho por los saltos, pero que recibió
con entusiasmo otros temas, como "The Rising" o "Badlands",
el último antes de los bises.
Ya habían sonado otros como "Because of the Nigth",
una sentida "Sandy", con probables imágenes de Asbury
Park proyectadas en el escenario, y unas estupendas "Last
to Die" y "Long Walk Home", de la que Steve van Zandt, inseparable
de su pañuelo negro a la cabeza, cantó unas estrofas.
No se hizo esperar Springteen tras la primera despedida y
pronto regresó a escena con su banda para cerrar definitivamente
su primera visita a San Sebastián. Dijo adiós con
"Bobby Jean", "Dancing in the Dark", "American Lan" y una
versión de "Twist and Shout" aderezada con "La bamba".