Lo único que hace que no estalle la "olla de presión" son las elecciones regionales
A pesar de todo el "aparente" control, el Gobierno está
atravesando su peor momento. Como dirían los niños,
es pura "echonería" la del personaje en cuestión.
De allí la "celada" que le montaron a Uribe en Coro queriendo
apartarlo de lo que no se puede ocultar. Coincidiendo con
la visita del Presidente colombiano, quien llegó triunfante
luego de corroborar con acciones concretas que toda su tesis
de seguridad democrática ha funcionado hasta el punto
de lograr el rescate de la "joya de la corona" de las FARC
y armado de todo lo que él si sabe (seguro Chávez
también) y el resto del mundo intuye sobre las "relaciones
peligrosas" del líder venezolano con el grupo guerrillero
y, de paso, con otras tres laptops (estas de Iván Ríos)
también en circulación desde el pasado jueves, nuestro
país "arde" por los cuatro costados.
Lo sucedido con el estudiante en Mérida, en medio de
una protesta por el tema de la inseguridad no fue sino la
muestra (nada gratuita) de un problema que nos está aniquilando
como sociedad. Así, mientras el mandatario colombiano
pudo, seguramente con su aplomo y su sonrisa triunfante exhibir
sus logros, el venezolano se hizo el loco con la cifra publicada
el día anterior, nada más y nada menos que 179 casos
de secuestros en sólo un año (según el Cicpc),
aunque luego el MRIJ dijera que no, que no es ni tan así,
que son sólo 132. ¡Qué logro! En definitiva que
toda la "pachotada" revolucionaria lo que ha servido es para
estimular los índices de delincuencia.
Pero por si fuera poco, el Gobierno tiene otro "alien" que
se lo está comiendo (a todos también). Como dijera
la semana pasada el economista Leonardo Buniak, tenemos uno
de los niveles de inflación más altos del planeta
a la altura (nada honrosa) de Zimbabue, Myanmar y Etiopía.
Mientras tanto, en el plano militar, tan mal se encuentra
el régimen que no le quedó más remedio que
ratificar al ministro de la Defensa y al resto del Alto Mando
Militar porque simplemente "no confía", mientras sigue
prometiendo "bondades" a los uniformados para tratar de mantenerlos
contentos.
Si nos vamos a la política, tiene a su propia alianza
"enguerrillada" de cara a los comicios regionales y lo único
que puede consolarlo en ese sentido es que la oposición
continúa siendo tan miope y tan personalista como él
mismo. Lo único que le queda en su obsesión de controlar
el poder es mandar a "inhabilitar" a quienes se les interpongan
en el camino, pero es un truco tan de autocracia "baratona"
que queda expuesto ante el país y el mundo como un mandatario
"nada" democrático. Esto tampoco podrá ocultarlo
ya que hay una reacción que todos los días va tomando
más cuerpo y que será muy difícil callar.
En definitiva, este caldo se cocina en "olla de presión"
y ¡hay mucha! Lo único que hace que no estalle, son precisamente
las elecciones regionales. Ese es el gran y colectivo "te
espero en la bajadita".
mariaisabelparraga@gmail.com
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