Roma.- Con un concierto en Roma en el que
celebró sus 73 años, la intérprete argentina
Mercedes Sosa se paseó por la música que la ha consagrado
como la Voz de América Latina.
Caminando lentamente la artista subió al escenario del
Palacio de la Música con un gran poncho rojo que la cubría
por entero, y con la ayuda de dos personas se sentó en
un amplio sillón del cual se levantó sólo al
final.
Unas 3.000 personas recibieron a "La Negra'' el miércoles
de pie y cantando el "Feliz Cumpleaños'', que ella escuchó
con emoción y gestos de agradecimiento.
Inició el espectáculo de dos horas recordando los
inicios de su exitosa carrera artística con la "Canción
urgente'', "con la cual me di a conocer en Argentina, después
de mucho esfuerzo y trabajo'', dijo.
De inmediato saltó a su más reciente disco, "Corazón
libre'', mientras el público, en su inmensa mayoría
italiano y con algunos grupos latinoamericanos, en particular
argentinos que agitaban la bandera de su país, la aplaudían
con cariño y devoción.
"Amo cantar'', afirmó, y agregó sonriendo que "algunos
cantan bien y otros, como pueden''. Entró con la canción
más aplaudida y entonada por los asistentes, "Gracias
a la vida'', de la extinta chilena Violeta Parra. Rindió
también homenaje a otro chileno, Víctor Jara, "asesinado''
(por el dictador chileno Augusto) Pinochet.
También interpretó piezas del catalán Juan
Manuel Serrat y del mexicano Vicente Fernández, a quien
calificó como el "Carlos Gardel de México'', y adelantó
que próximamente grabará con ambos, por separado,
unos discos.
Sosa se alzó con gran dificultad de su sillón sólo
al final del concierto para interpretar de pie el himno de
Argentina, que el miércoles celebraba su independencia.
La cantante, que ha grabado más de 70 discos, vivió
exiliada en París y Madrid durante la dictadura militar
y volvió a su país en 1982. Continuó su carrera
pese a que en 1997 una grave enfermedad la redujo casi a la
inactividad.
"La lejanía consuma tu energía, necesito mi patria,
mi gente, para reencontrar la creatividad: el exilio, para
un artista, es la peor mortificación'', declaró
al diario italiano La Repubblica.
"Cantar es un privilegio que me permite comunicar con gente
de diversos países, de diversas lenguas, pero mi mensaje
es más fuerte que los idiomas, la música puede tocar
las conciencias'', comentó.
Señaló que "la canción popular puede alcanzar
plateas inmensas, a donde no llega el mensaje político
y, éste, su enorme poder, debe servir para hacer reflexionar'',
cita AP.