París.- Los cráneos de cristal
de roca supuestamente aztecas o mayas del British Museum de
Londres o de la Smithsonian Institution de Washington son
también falsos, como el ya cuestionado cráneo del
museo del Quai Branly en París, señala un estudio
que publica este miércoles la revista Journal of Archaeological
Science.
"Los cráneos (de Londres y Washington) no son precolombinos
y deben ser considerados como de manufactura relativamente
moderna", según los autores del artículo,
que estiman que fueron "probablemente realizados menos de
una década antes de su primera venta" en el siglo XIX,
informó AFP.
Los científicos que los analizaron llegaron a la conclusión
de que los cráneos fueron tallados y pulidos con útiles
que datan de la era industrial.
Hay catalogados en el mundo 12 "cráneos de cristal",
supuestamente aztecas o mayas, que aparecieron en el mercado
de las antigüedades a fines del siglo XIX. Nueve de ellos
pertenecen a personas privadas.
El de Quai Branly presenta "trazas de abrasión y pulido
realizados con útiles modernos" y data de la segunda
mitad del siglo XIX, concluyeron hace tres meses los científicos
que lo estudiaron.
El cráneo de Londres, de 15 cm de altura, comprado por
el British Museum en 1897, fue trabajado en torno para obtener
su aspecto, así como con una perforadora para lograr
las órbitas y la cavidad nasal.
Y no sólo eso, en su caso se utilizó diamante y
corindon, aplicados con útiles de hierro y acero, para
pulir la superficie, reveló un estudio realizado con
un microscopio electrónico.
Por su lado, la Smithonian Institution de Washington compró
su cráneo de cristal, de 25,5 cm, recién en 1992.
En su superficie se ha hallado "leves trazas" de útiles
como muelas, o esmeriles, útiles que no existían
en América antes de la llegada de los europeos.
En una pequeña cavidad se halló incluso carburo
de silicona, compuesto que sólo hay en los meteoritos
y que es usado en los abrasivos modernos.
En el caso del cráneo de Londres, pequeñas irregularidades
en el cuarzo muestran que el material procede de los Alpes,
de Brasil o de Madagascar, en tanto que el de Washington tiene
entre sus "numerosas fuentes potenciales" a México
y Estados Unidos.
Finalmente, tanto el cráneo del British Museum como
el del Quai Branly, pasaron en el siglo XIX por las manos
de un controvertido mercader, Eugene Boban, sospechoso
de traficar con supercherías.