A juicio de Pardo, en América Latina se está dando una recomposición en sus relaciones con EEUU distinta a la tendencia que en un momento dado parecía inclinarse hacia Chávez y la posibilidad de que otros países se adhirieran a su proyecto. "En estos momentos hay variables determinantes como las elecciones en EEUU. Parte de lo que está en juego en ese proceso, entre Obama y McCain, es el tipo de relaciones y el acercamiento que se va a mantener hacia América Latina. Me parece que hay un desencanto tan profundo con el resultado dejado por Bush en esa materia, que incluso si ganara McCain el Departamento de Estado tendrá que replantearse sus relaciones con todos estos países aproximándose a la corriente política mayoritaria, que no es la izquierda de Chávez ni la derecha de Uribe, sino la izquierda moderada de Lula, Bachelet, Tabaré, etc.
-¿Crees que con la liberación del 2 de julio se pueda producir un cambio en el talante de algunos congresistas norteamericanos para que finalmente se apruebe el Tratado de Libre Comercio con Colombia?
-Esa tesis la han estado manejando aquí en Colombia y me llamó mucho la atención. Creo que hay expectativas, en esa dirección, entre algunos empresarios e incluso en el mismo Gobierno. A mí me parece ingenua esa posición. Creo que no hay ninguna posibilidad para el TLC, antes de las elecciones, en un Congreso donde el tema, que está muy politizado, divide a demócratas y republicanos. Es muy poco probable. Creo, sí, que una vez aclarado el panorama electoral, el nuevo gobierno tendrá que mirar de nuevo el tema y buscar una alternativa mediante algunas reformas al texto, además de posibles acuerdos adicionales en materia de protección de los derechos de los trabajadores y de los líderes sindicales.