Buenos Aires.- Luego de una maratónica sesión, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley oficialista sobre un resistido sistema de gravámenes a la exportación de granos, que generó un prolongado conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario que incluyó cuatro huelgas que paralizaron por noventa días el país.
El proyecto fue aprobado por 129 votos a favor y 122 en contra. El oficialismo necesitaba 125 votos para obtener la media sanción del proyecto de ley, que ahora deberá aguardar la aprobación del Senado, citó AP.
El nuevo esquema de retenciones (gravámenes) dispuesto por el Ejecutivo el 11 de marzo ata el impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional. A precios corrientes, las nuevas retenciones implican un alza de más de 10% en la tasa a la venta al exterior de soja, de la que Argentina es el tercer productor mundial.
Hace dos semanas, la presidenta Cristina Fernández había enviado el proyecto al Congreso en un intento por destrabar el conflicto, que derivó en protestas callejeras y "cacerolazos'' y provocó un fuerte descenso en su popularidad.
La maniobra fue considerada por los críticos del Gobierno como un maquiavélico acto de simulación, ya que el oficialismo posee mayoría en ambas cámaras del Parlamento.
El pasado viernes, el oficialismo aceptó introducir algunas cláusulas complementarias al proyecto, ampliando las compensaciones a los pequeños productores rurales y simplificando el cobro de esos reintegros.
Pero las principales organizaciones rurales advirtieron que los cambios no son más que maquillaje.
"Sigue siendo confiscatorio porque no va a fondo con los pequeños productores'', aseguró Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), que representa a los pequeños y medianos productores.
Las asociaciones rurales advirtieron que existen "muchas posibilidades" de que reanuden las protestas que llevaron a cabo en los últimos meses.