Tokio.- Los líderes del Grupo de los
Ocho países más industrializados (G8) buscan presentar
un frente unido contra la inflación global, impulsada
por la escalada de los precios del petróleo y los alimentos,
en una cumbre que se desarrolla la próxima semana en
Japón.
Pero para resolver el problema se requiere algo más
que un mensaje fuerte de los países ricos.
Como los precios récord del petróleo amenazan a
la economía global y en algunas naciones hubo disturbios
por los alimentos que socavaron la estabilidad política,
el G8 tratará de presentar medidas para equilibrar la
oferta y la demanda de crudo, dijeron funcionarios de los
países miembros del grupo.
También se buscará incrementar la cooperación
con las naciones productoras de petróleo, reseña
la agencia Reuters.
Cuando los líderes del G8 -Estados Unidos, Gran Bretaña,
Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia-
se reúnan en la cumbre del 7 al 9 de julio en Hokkaido,
en el norte de Japón, discutirán las preocupaciones
de que el dólar débil esté impulsando los altos
precios del crudo.
Pero como no participarán los ministros de Finanzas
ni los banqueros centrales, probablemente harán pocos
avances. Una fuente del Gobierno alemán dijo que si bien
la inflación está en la agenda, los jefes del G8
no harán recomendaciones de tasas de interés a los
bancos centrales.
"Se está cuestionando qué tipo de mensaje podremos
enviar sobre la subida de los precios del petróleo",
dijo el responsable japonés de las negociaciones previas
a la cumbre, el viceministro de Relaciones Internacionales
Masaharu Kohno.
Agregó que "no hay un remedio revolucionario" para arreglar
el problema de la subida de los precios del crudo, que tocaron
un récord de 145,85 dólares el jueves.
La fuente alemana coincidió, al decir que los líderes
del G8 no estaban en posición de revertir la tendencia
de los altos precios. Pero la fuente cree que un comunicado
claro ayudaría.
Los analistas decían que una expresión de preocupación
de parte del G8 no sería suficiente para aliviar la inflación
global, que pasó al centro de la escena justo cuando
la economía empezaba a recuperarse de la crisis del crédito.
"La cumbre enfrenta desafíos sin precedentes ante señales
de estanflación que no se veían desde hace 30 años",
dijo Kyohei Morita, economista jefe de Barclays Capital Japan.
"Pero existe un desajuste entre los temas de la cumbre y
quién está participando, dificultando la implementación
de cualquier medida concreta y efectiva", sostuvo.
Morita señaló que los productores de petróleo
de la OPEP y sus contrapartes del sudeste asiático, cuyas
restricciones comerciales ayudaron a elevar los precios de
las materias primas, no participarían en la cumbre del
G8.