VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Fitch Ratings, una de las grandes calificadoras en la economía
globalizada, ha iniciado un proceso de revisión sobre
el impacto que tendrá en la banca venezolana la obligación
de vender antes del 19 de agosto un conjunto de bonos en dólares.
La banca compró bonos en divisas y los colocó en
instituciones financieras del exterior que, a su vez, entregaron
notas en bolívares respaldadas con los papeles en dólares,
de esta manera, en los balances aparecen registradas como
inversiones en moneda local.
Las autoridades consideran que estos papeles violan la norma
que impide posiciones en divisas por un monto superior a 30%
del patrimonio.
Fitch afirma que falta de claridad sobre los papeles que
efectivamente tendrán que ser vendidos y limitaciones
de transparencia en los balances complican la posibilidad
de realizar un análisis exacto sobre los efectos en el
sistema financiero.
Explica que el riesgo de mercado inherente a una venta forzosa
de los papeles podría traducirse en pérdidas.
También toma en consideración la volatilidad en
el mercado paralelo de divisas, que podría impactar a
los bancos dependiendo de a qué precio fueron registrados
los bonos.
Fitch indica que el resultado de la revisión dependerá
de los costos esperados por la venta de los bonos y se basará
en la información dada por cada entidad y el programa
de ajuste que será provisto a la Superintendencia de
Bancos.
Añade que "una historia de impredecible intervención
regulatoria y el potencial de que esto continúe con medidas
como las descritas", determinan que mantenga en negativo el
panorama para el sistema financiero venezolano.
En un análisis sobre la banca venezolana, fechado 13
de marzo, Fitch subraya que en 2007 mantuvo el panorama negativo
como reflejo de la reducción sostenida en los ratios
de capital, debido al significativo incremento de los activos
y la expectativa de menor rentabilidad.
Inmediatamente agrega que una preocupación adicional
es que la interferencia del Gobierno va a continuar, reduciendo
la flexibilidad de los bancos.
Al analizar las perspectivas de la economía, Fitch indica
que después de tres años de expansión el crecimiento
tenderá a moderarse en el corto y mediano plazos por
un menor avance del gasto público, la ampliación
de las distorsiones producidas por los controles (de precios,
de tasas y de cambio), la volatilidad inherente a los países
exportadores de petróleo y la polarización social.
vsalmeron@eluniversal.com