Bogotá.- La familia del policía
colombiano Luis Peña, secuestrado por la guerrilla de
las FARC hace diez años, se enteró de que éste
fue fusilado por el testimonio en televisión de uno de
los rehenes rescatados el miércoles, dijo hoy a
la prensa su madre, Leonor Bonilla.
"No sabíamos que había muerto, hasta el fin de
semana pasado le enviábamos mensajes por las emisoras",
señaló Bonilla a corresponsales radiales.
Bonilla relató que la noche del miércoles se enteró
de la muerte de su hijo cuando el también policía
Armando Castellanos -liberado ese día en la operación
incruenta en que fueron rescatados 15 rehenes, entre ellos
la política colombo francesa Ingrid Betancourt-
denunció que Peña fue ajusticiado hace cinco años
por orden de el jefe militar de las FARC, Jorge Briceño,
alias "Mono Jojoy".
"Cuando lo escuché no lo podía creer, todo este
tiempo pensamos que seguía vivo", agregó Bonilla,
según difundió AFP.
Según el testimonio de Castellanos, el ajusticiamiento
de Peña fue ordenado por la guerrilla porque tenía
problemas sicológicos, se había mostrado agresivo
y los rebeldes temían que intentara una fuga, indicó.
El comandante de la policía colombiana, general Oscar
Naranjo, señaló a la televisión que esa
institución había recibido informes sobre ese
ajusticiamiento y que los reportes han sido entregados a las
autoridades judiciales para que se condene a los jefes
de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC).
La madre de Peña dijo a la radio que ahora espera que
los rebeldes le entreguen el cadáver de su hijo
para poder darle sepultura.