Esteban Rojas
El Universal
El gol de Humberto Suazo terminó de echar por tierra
la ilusión que toda Venezuela teníaen el partido
de la selección nacional de fútbol contra Chile,
dando un golpe a la esperanza que había comenzado a despertar
el ciclo de César Farías frente a la vinotinto en
la eliminatoria al Mundial Suráfrica 2010.
La derrota en el estadio José Antonio Anzoátegui
de Puerto La Cruz duele en el alma. Eran 3 puntos valiosos
y ceder en casa es grave en la zona de la Confederación
Suramericana de Fútbol. Acá, clasificar depende,
en gran medida, de un desempeño exitoso cuando se es
local.
Suazo despertó a todos del bonito sueño que provocó
el triunfo de 2-0 sobre Brasil en el último partido amistoso
antes de reiniciar los compromisos premundialistas y el empate
1-1 frente a Uruguay en el Centenario de Montevideo ya en
el camino a la cita de Suráfrica.
Y la realidad es dura. Es apenas el segundo partido oficial
de la era Farías, pero todo comienza a enredarse. La
esperanza siempre existirá, bajar los brazos no es una
opción a estas alturas, pero el panorama muestra una
cuesta muy empinada.
Es apenas la sexta fecha de la eliminatoria, pero son partidos
como éstos los que sentencian cuando llega la décimo
octava y definitiva jornada.
Ver hacia atrás es inevitable, puesto que el recuerdo
de lo sucedido en la eliminatoria a Alemania 2006 llega a
la memoria como un acto reflejo imposible de echar a un lado.
Fue ante Chile cuando la Venezuela de Richard Páez comenzó
a enfriar sus aspiraciones de ir a tierras germanas y el destino
hace que los australes vuelvan a echar un balde de agua helada
a la vinotinto cuatro años después y con un nuevo
técnico.
El partido contra Chile era crucial. La victoria hubiese
puesto a Venezuela con 10 puntos igualado con Colombia en
el tercer lugar de clasificación, sólo superada
por Paraguay y Argentina y hasta por encima de Brasil, nada
más y nada menos; pero la derrota la deja en el séptimo
lugar, a dos puntos de la quinta casilla que le daría
derecho al repechaje.
Lo peor es que el calendario está muy lejos de ser amistoso
para la selección.
Vendrán en septiembre dos partidos consecutivos como
visitante frente a Perú y el líder de la eliminatoria,
Paraguay; y en octubre tocará recibir a Brasil para cerrar
la primera vuelta e iniciar la segunda contra Ecuador en casa.
Habrá que recuperar los puntos perdidos en casa en los
viajes a Lima o Asunción, porque luego ganarle a los
brasileños será complicado con todo y el inolvidable
triunfo de Boston, y ceder ante los ecuatorianos estará
prohibido.
El margen de error es mínimo. Ya no hay espacio para
sembrar dudas.
¡Y pensar que Venezuela llegó a ponerse en ventaja de
1-0 con gol de Giancarlo Maldonado! Los fallos mentales, los
descuidos, siguen siendo el gran enemigo que amenaza el sueño
de ir a un Mundial.