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Caracas, martes 17 de junio, 2008  
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Eddie A. Ramirez S. // Caballeros del agro

Venezuela nunca podrá ser una "potencia agrícola", como predica el audaz teniente coronel. Sin embargo, sí podría producir parte del alimento que consume y exportar otros, para lograr una balanza comercial agrícola positiva. En tiempos de escasez y de precios altos de los alimentos esto sería un gran logro. Al respecto, me permito  recordar a siete ingenieros agrónomos a quienes he tenido la suerte de conocer de cerca y quienes además de excelentes profesionales constituyen ejemplos de caballerosidad en un mundo que parece haber olvidado lo que ello significa. Algunos llegaron a ser ministros, pero por poco tiempo o bien sus aportes no tuvieron continuidad. Otros enseñaron y aportaron conocimientos  de la agricultura como negocio, sin olvidar el rol social.

Recientemente falleció uno de ellos, el profesor universitario Pompeyo Ríos, hijo del general Juan Vicente Gómez, como gustaba recordarnos. Pompeyo fue profesor de economía agrícola en la Facultad de Agronomía de la UCV, de la cual llegó a ser decano. Después de su jubilación continúo enseñando ad-honórem en el Colegio de Agricultura Simón Bolívar. Buen conversador y demócrata a carta cabal, Pompeyo siempre expresaba su angustia por  la situación del país y del sector agrícola. Antes partió el doctor Mauricio Báez Meneses, quien fuera Director-Fundador del Servicio Shell para el Agricultor, imprimiéndole una filosofía de trabajo novedosa para la época, mediante la cual los profesionales del agro, aunque tuviesen un doctorado, tenían que realizar al mismo tiempo trabajos de investigación aplicada y de asistencia técnica, con el objeto de garantizar que la investigación que se realizara respondiera a los problemas de los agricultores. También  nos dejó hace algún tiempo Jesús Silva Calvo, de quien fui asistente. El doctor Silva tenía una visión muy práctica de la agricultura. Ocupó el cargo de Director de Agricultura del Ministerio y durante varias décadas trabajó en el Servicio Shell Para El Agricultor, convertido después en Fusagri, organizaciones a las que dio un gran aporte.

Felizmente todavía nos acompañan Héctor Hernández Carabaño, Eduardo Mendoza, JJ. Cabrera Malo y Luis Marcano Coello. El doctor Hernández fue ministro de Fomento, de Educación y de Agricultura, dejando siempre una estela positiva, y continúa aportando al tema de la seguridad alimentaria. Don Eduardo fue ministro en 1945 y renunció por la medida populista de importar carne de Argentina, lo cual introdujo la fiebre aftosa. Gran entusiasta de las leguminosas forrajeras y del sorgo, el doctor Mendoza se mantiene activo en foros y congresos. Cabrera Malo, ex ministro del Ambiente es famoso por la siembra de pinos en Uverito, una de las pocas actividades del agro venezolano que ha tenido repercusión mundial.  Marcano Coello fue fundador de Fusagri, Fundárbol y de la Fundación del Colegio de Agricultura Simón Bolívar. Tuve el honor de ser su asistente durante muchos años. Marcano ha sido un gran predicador de la investigación a nivel de fincas y de la enseñanza de la agricultura como arte y negocio y un poco menos como ciencia.

Los siete caballeros citados intentaron cambiar muchas cosas, algunas las lograron, otras no fueron posibles por el entorno poco favorable que tuvieron que enfrentar. Sus ideas y aportes tendrán que ser tomados en cuenta cuando llegue el momento de enrumbar al sector agrícola en la dirección correcta.   Además de caballeros, de conocedores del área y de demócratas, todos lucharon por una Venezuela mejor.     

eddiearamirez@hotmail.com


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