Negó que la rectificación sea una demostración de debilidad
Con un decreto "sencillito", el presidente Hugo Chávez
derogó ayer la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia
y remitió la materia a la Asamblea Nacional.
Las críticas que levantó el instrumento legal,
emitido el pasado 28 de mayo dentro de las facultades que
le otorgó la Ley Habilitante, obligaron al mandatario
a anunciar el sábado su revisión. Sin embargo, los
detractores reclamaron su derogación para que los efectos
del instrumento cesaran. Ayer, Chávez admitió que
escuchó "las críticas serias de algunos sectores
de la oposición".
El Presidente encabezó en Miraflores, un acto con los
trabajadores "tercerizados" de Sidor. Allí reiteró
sus propias críticas a la Ley y particularmente a su
"desastroso" artículo 16, que le dio origen al mote de
"Ley Sapo", por establecer la obligación de los ciudadanos
de colaborar con los organismos de inteligencia y contrainteligencia.
"Mientras yo esté aquí un artículo como éste
(16) no se puede cumplir. Por eso la decisión que tomo
es derogar toda la ley y dejar a la Asamblea Nacional que
redacte una ley que articule los distintos cuerpos de inteligencia".
Precisó que hoy, "a más tardar", se publicará
el decreto derogatorio.
"Reconozco que se cometieron errores en esta ley (...) Esta
ley es contraria al espíritu que nos mueve y además
va contra nuestra Constitución. Este es el gobierno de
los derechos humanos", dijo Chávez.
Negó que la rectificación sea una demostración
de debilidad. "Este es un gobierno que rectifica. Si lo quieren
tomar así... el que quiera decir que eso es por debilidad
de Chávez y logramos derrotarlo. Bueno, dígalo,
créalo. Yo lo que echo es pa' lante".
Ni conozco a la mamá
Chávez, al final de su alocución, tras mirar su
reloj, alertó que no iba a referirse al tema, pero abordó
el espinoso asunto de Salomón Fernández, quien dice
ser su hijo.
El mandatario admitió que "hace varios años" su
padre le alertó sobre la existencia del joven. Dijo que
mandó a "investigar con seriedad a ver si había
alguna posibilidad" y de ser así aceptaría hacerse
una prueba de ADN. Acotó que Fernández "se parece
más al Conde del Guácharo".
"Yo no voy a ser el padre que va a evadir la responsabilidad
(...) En este caso es un poco difícil que sea cierto
(...) Yo no tengo nada oculto ni tengo la pretensión
de esconder nada ni soy chantajeable". Dijo estar seguro que
tanto Salomón Fernández como su madre no han actuado
de mala fe.
Chávez, añadió: "Si mañana me llegara
una información que me hiciera dudar, sería el primero
en entregar el brazo". EG
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