PEDRO PABLO PEÑALOZA
EL UNIVERSAL
En el marco de la Ley Habilitante, el presidente Hugo Chávez
promulgó el 28 de mayo la Ley del Sistema Nacional de
Inteligencia y Contrainteligencia. Ayer, el mismo jefe de
Estado que firmó el ejecútese de esa norma reconoció
que se equivocó.
El mandatario nacional anunció que ese instrumento legal,
que desde su publicación en Gaceta Oficial ha
recibido acerbas objeciones, será reformado. "Decidí
que vamos a corregir la ley de inmediato y he nombrado una
comisión para corregirla y redactarla de otra manera",
informó el gobernante, tras admitir que el cuestionado
decreto contiene "algunos errores".
El dignatario señaló que el artículo 16 de
la regla "es un error, y no es pequeño el error". Allí
se establece que cualquier persona debe colaborar de forma
obligatoria con los cuerpos de inteligencia y contrainteligencia,
si así éstos lo requieren.
"Esa es una extralimitación, un error del Gobierno",
sentenció Chávez, quien se mostró dispuesto
a modificar el instrumento legal atendiendo a las "críticas
y aportes" que se han planteado públicamente.
Luego de afirmar que "no se obligará a nadie a decir
más allá de lo que quiera decir", el Presidente
declaró: "Pido comprensión. Si algo debe distinguirnos
es la transparencia, hemos derrotado todas las conspiraciones
con el más alto respeto por los derechos humanos".
Chávez enfatizó que "hay que aceptar y no defender
lo indefendible", mientras sostuvo que "la ley no es mala,
pero tiene elementos que utiliza el adversario para generar
miedo".
Unidad a medias
El jefe de Estado ofreció estas palabras en Maracaibo,
donde encabezó el acto de juramentación de los candidatos
del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que competirán
en las elecciones regionales del 23 de noviembre.
El dignatario expresó su satisfacción por la celebración
de las primarias del PSUV. "Hemos derrotado las pretensiones
perturbadoras de nuestros adversarios y a los viejos vicios,
a los fantasmas de adentro", espetó.
A las protestas que en varios estados siguieron a la divulgación
de los resultados, Chávez las calificó como "pequeñas
manchas, manchas inevitables". "Es un gran éxito que
podamos decir sin traumas mayores: 'Aquí no hay ni habrá
división ni peleas intestinas'", concluyó el líder
de la revolución bolivariana, que llamó a la reflexión
a los "pequeños grupos" que cantaron fraude.
"A nombre del pueblo", el Presidente exigió a toda la
militancia que reconozca y acate las decisiones adoptadas
por la cúpula del PSUV. "Trabajemos todos unidos para
las elecciones, está en juego la patria, esto no se trata
de proyectos personales, continuistas, no nos dejemos embasurar",
exclamó.
Chávez lamentó las expresiones del gobernador de
Guárico, Eduardo Manuitt, quien acusó a Willian
Lara de ser el candidato del "odio". "Si (Manuitt) quiere
seguir en el partido, tiene que rectificar", advirtió,
al tiempo que confesó: "Yo quiero que Willian Lara sea
el gobernador de Guárico". En ese estado también
aspiran los secretarios generales de PPT, José Albornoz,
y el MEP, Eustoquio Contreras.
El Presidente contempló la posibilidad de que las fuerzas
oficialistas no marchen unidas en todas las regiones. "Donde
no sea posible (el acuerdo), lancen sus candidatos, el pueblo
será el que decida", subrayó, y explicó que
los abanderados del PSUV "tienen la legitimidad de haber sido
elegidos por las bases".
"Quiero hacerle un llamado a PCV, PPT, MEP y otros. Lo ideal
es que se hubieran venido, ellos decidieron mantener unas
estructuras que respetamos, pero ellos tienen que respetarnos
a nosotros", aclaró Chávez, quien ordenó al
PSUV relanzar la figura de las "patrullas" que ya utilizó
en la campaña de 2004 por el referendo revocatorio.