Doctor Figueredo Planchart compara el texto con un decreto de Hitler
MARÍA DANIELA ESPINOZA
EL UNIVERSAL
Para el doctor en Ciencias, mención Derecho, Carlos
Figueredo Planchart, el decreto-ley del Sistema Nacional de
Inteligencia y Contrainteligencia constituye una "patente
de corso para entrar en un régimen totalitario". Por
ello, no duda en asegurar que su promulgación es "lo
más grave que ha sucedido en Venezuela en toda su historia".
Si bien compara dicho instrumento con leyes aprobadas durante
el gobierno de Benito Mussolini en Italia y de Alberto Fujimori
en Perú, asegura que guarda mayor similitud con el Decreto
para la Protección del Pueblo y el Estado, mejor conocido
como Decreto del Incendio del Reichstag, que se dictó
en Alemania en el año 1933 y que propició la dictadura
nazi de Adolfo Hitler.
Tal decreto suspendió, hasta nuevo aviso, siete artículos
de la Constitución del Reich alemán y con ello se
restrigieron los derechos de libertad personal (hábeas
corpus), de opinión, incluyendo la libertad de prensa,
la libertad de organizarse y reunirse, la privacidad de las
comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas,
y las órdenes judiciales para allanamiento de moradas.
"Aunque acá no lo digan, están suspendiendo de
hecho esos derechos. Es curioso que un régimen que acusa
a todo aquel que disienta de fascista utilice técnicas
totalmente fascistas (...) Se están abriendo las puertas
a una dictadura", sentenció el profesor de Derecho Penal
durante su intervención en la Academia de las Ciencias
Políticas y Sociales.
A su juicio, la ley es represiva y le quita al Ministerio
Público la obligación de la acción penal. En
este sentido, el integrante de número de la Academia,
Jesús Ramón Quintero, ubica al texto legal en el
polo opuesto del antiguo Código Orgánico Procesal
Penal (COPP). "El COPP pretendía ponerle límite
al poder del Estado para que la gente pudiese defenderse,
pero desde que este gobierno se instauró ha tratado de
recortar el garantismo del COPP y sustituirlo por instrumentos
que se suponen que son jurídicos en un Estado policía,
de persecución".
Aunque Figueredo reconoce la necesidad de regular la inteligencia
y contrainteligencia, advierte que deben existir controles,
"instituciones como el Parlamento que digan qué es secreto
de Estado, qué es seguridad de Estado".
Y es que para la presidenta de la Academia de Ciencias Políticas
y Sociales, Tatiana de Maeketl, uno de los aspectos más
peligrosos del recién promulgado decreto-ley es que se
"presta a la interpretación". "La seguridad de Estado
(fin último de la ley) es absolutamente indeterminado
(...) Aquí pareciera que se estuviese garantizando la
seguridad del Gobierno".
mdespinoza@eluniversal.com
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Lo más...
- ¿Agotamiento y muerte del caudillo?
- Profecías chavistas que cambiaron la historia
- Schemel, el gran científico de las encuestas
- Venezuela rechaza informe sobre derechos hu...
- Chávez y el efecto sombra
- España, aparta de mí este cáliz
- ¡Agárrense de las manos!
- Narcoterrorismo en Venezuela
- Adorable criatura
- Terrenos ganados al mar en 1999 son ahora b...
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

