Venezuela cuenta con sólidos programas de protección
de los cetáceos que hacen vida en las aguas territoriales.
Es un país con tradición conservacionista.
Semejantes antecedentes han sido más que valederos para
que Greenpeace solicite al Gobierno nacional el reingreso
del país a la Comisión Internacional Ballenera (CIB),
para que forme parte del Bloque Latinoamericano y así
se fortalezca la posición de los miembros del organismo
que defienden la prohibición de la caza comercial de
ballenas en aguas internacionales, en oposición a los
que pretenden que se legalice esta actividad -los cazadores-,
capaz de poner en jaque a las poblaciones de estos mamíferos
marinos.
Felipe Vallejo, activista de Greenpeace, ha visitado Venezuela
en dos ocasiones para solicitar formalmente, ante la Cancillería,
el reingreso de Venezuela a la CIB: "El Bloque Latinoamericano
representa 30% de los votos conservacionistas en la comisión.
Venezuela es el único país costero que falta por
entrar y cuando lo haga seguramente va a fortalecer el bloque".
El ambientalista recuerda que Venezuela formó parte
del organismo hasta 1999. Para volver a entrar sólo hace
falta que el canciller o el presidente de la República
firme los trámites.
Vallejo precisa que en la CIB el bloque de países cazadores,
liderado por Japón, Noruega e Islandia, está buscando
la manera de que se permita abiertamente la "matanza" de ballenas
con "supuestos fines científicos". Pero subraya que "hay
maneras de hacer estudios no letales sobre cetáceos.
Matarlos no es un pretexto. Las ballenas están amenazadas
por la caza y por el cambio climático".drh