Experto espera que Fiscalía y Defensoría soliciten al TSJ que anule el texto
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Como un instrumento que "va contracorriente a la tendencia
de los países democráticos", que "legaliza lo ilegal"
y que de facto deroga el debido proceso contenido en el artículo
49 de la Constitución, el Código Orgánico Procesal
Penal y los tratados internacionales de derechos humanos.
Así calificó el profesor de Derecho, Fernando Fernández,
la recién promulgada Ley del Sistema Nacional de Inteligencia
y Contrainteligencia.
"Este instrumento supone la vuelta a 1492 cuando el rey Fernando
el Católico estableció la Inquisición. Con
esta ley se permite la denuncia anónima, pero en la democracia,
en el Estado de Derecho la denuncia tiene nombre y apellido,
pues la persona implicada tiene derecho a saber de qué
se le señala y quién lo hace para así defenderse.
Aquí no hay derecho a la defensa", afirmó.
El especialista en materia de derechos humanos aseveró
que el texto aparecido en la Gaceta Oficial el pasado 28 de
mayo es peor aún que las modificaciones contempladas
en la derrotada reforma constitucional, donde se proponía
cambiar los artículos sobre los estados de excepción
para autorizar la suspensión de los derechos al debido
proceso y a la información.
"Esto establece un Estado de excepción permanente, sin
garantías de ningún tipo. Las garantías fueron
derogadas. Aquí cualquiera puede caer en manos de los
funcionarios policiales por error, mala fe o hasta buena fe
(...). Una denuncia falsa puede convertirnos a cualquiera
en sospechoso y una prueba falsa nos puede hacer culpables",
advirtió Fernández.
El jurista fustigó el contenido de los artículos
20 y 21 de la ley, referidos a la manera como los servicios
secretos pueden recabar pruebas y el valor de éstas.
"Todos los países democráticos tienen leyes de
este tipo, pero ellas son para recabar información sobre
amenazas y peligros a las instituciones democráticas,
pero no para recabar pruebas. Además en los países
democráticos las leyes de inteligencia contemplan distintos
grados de control, bien sea judicial, fiscal y/o parlamentario.
Aquí no hay control de ningún tipo", agregó.
También consideró regresivo el hecho de que la
ley, en sus artículos 16 y 24, obligue a todos los ciudadanos
e instituciones públicas o privadas a participar en labores
de inteligencia, pues "ni siquiera la Inquisición se
obligaba a denunciar".
Por último, Fernández mostró sus esperanzas
porque tanto la defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez;
como la fiscal general de la República, Luisa Ortega
Díaz, soliciten a la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia la anulación de este instrumento.
"Sobre todo la fiscal debe actuar, pues el texto le arrebata
muchas de las funciones en materia de investigación que
le da la Constitución", concluyó.JFA
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