Cómo será la ciencia y la economía en el año
2020? ¿Cuáles son las implicaciones de la evolución
del humanismo hacia el transhumanismo y el posthumanismo?
¿Cómo se insertará Venezuela dentro de este
nuevo mundo? Esas fueron las fascinantes preguntas que respondieron
los estudiantes para participar en el Concurso Universitario
"Sembrar el Futuro".
Cada año desde 2001, la Sociedad Mundial del Futuro
Venezuela (www.FuturoVenezuela.org) ha otorgado sus prestigiosos
premios "Sembrar el Futuro", en memoria de nuestro inspirador
don Arturo Uslar Pietri y su famosa frase "sembrar el petróleo".
Un jurado multidisciplinario se encargó de seleccionar
los mejores ensayos sobre el futuro de Venezuela y el mundo.
Cinco universitarios venezolanos representarán a nuestro
país en la Convención Mundial del Futuro en Washington,
DC, Estados Unidos de América, a finales del próximo
mes de julio: Francis D'Jesús (22 años, ingeniería,
USB), Juan Tripier (23 años, contaduría, UCAB),
Edison Durán (24 años, física, UCV), Anna Gruebler
(26 años, ingeniería, Unimet y Tsukuba en Japón)
y Gabriel Andrade (27 años, derecho, URBE). Estos jóvenes
de 3 ciudades, 4 carreras y 5 universidades diferentes llevarán
muy en alto el nombre de nuestro país frente a más
de 1.200 futuristas de todo el mundo, en la reunión anual
de la Sociedad Mundial del Futuro (www.wfs.org) y del Proyecto
Millennium de la Federación Mundial de Asociaciones de
las Naciones Unidas (www.millennium-project.org).
Cada estudiante enfocó el futuro desde una visión
particular, pero todos coincidieron en la importancia fundamental
de una visión global y proactiva a largo plazo. Hay que
sumar y multiplicar, no restar y dividir. Hay que amar y construir,
no odiar y destruir. Hay que ver hacia delante y el futuro,
no mirar hacia atrás y el pasado.
Cuando nos damos cuenta de la calidad de los jóvenes
universitarios venezolanos, tenemos que sentirnos orgullosos
de sus capacidades y potencialidades. Son estos mismos jóvenes
quienes ayudarán a construir la Venezuela inteligente
del futuro, dejando finalmente atrás la Venezuela ignorante
del pasado. Estos universitarios son un ejemplo loable de
la Venezuela que lucha con educación: una Venezuela cuyas
armas son los libros, una Venezuela que quiere progresar en
base a la inteligencia y al trabajo digno.
Nuestros estudiantes son la prueba de que Venezuela sí
tiene futuro. Todos debemos trabajar por una Venezuela donde
la inteligencia derrote a la ignorancia, donde el progreso
supere al retroceso, donde la inclusión venza a la exclusión,
donde la tolerancia triunfe sobre la intolerancia.
www.FuturoVenezuela.org