Quién ganó y quién perdió con la salida de RCTV, es una pregunta que muchos se hicieron luego del 27 de mayo de 2007. Un año después, son numerosos los efectos que tuvo en la vida del país. Por Francisco Olivares
|
|
El cierre de la señal abierta de RCTV, sin duda está
muy ligado a la vida política del país del último
año. De no haber ocurrido esa medida, no se hubiese producido
el vigoroso movimiento estudiantil con los nuevos liderazgos,
Yon Goicoechea no hubiese recibido el premio Milton Friedman
a la Libertad y tal vez el pasado dos de diciembre hubiese
triunfado la nueva constitución propuesta por Hugo Chávez.
Lo cierto es que hay un antes y un después del 27 de
mayo de 2007. Para el chavismo, la histórica fecha significó
la derrota de un poderoso "enemigo mediático" y el nacimiento
de una nueva era para la revolución que se sintetizaba
en la expresión lanzada por Andrés Izarra de "hegemonía
comunicacional".
Pero, a la luz de los acontecimientos posteriores, el proyecto
político del Gobierno que se inició con esa medida,
no tendría el resultado esperado. Por un lado los efectos
políticos del cierre despertaron un movimiento político
nacional que incluyó a la sociedad civil, a los partidos
políticos y a la juventud, en tanto que dentro del chavismo
se produjo por primera vez una fractura de la unidad ideológica
en torno al líder único, que no sólo no acompañó
esa medida, sino que tuvo una influencia esencial en los resultados
del referendo del 2 de diciembre.
Vestido con el uniforme verde oliva y boina roja, desde el
Patio de Honor de la Academia Militar, el presidente Hugo
Chávez anunció lo que hasta ese momento, Día
de los Santos Inocentes, era una amenaza: "Es mejor que vayan
preparando sus maletas y vayan viendo a ver qué van a
hacer a partir de marzo. ¡No habrá nueva concesión
para ese canal golpista que se llamó Radio Caracas Televisión
(RCTV)!"."Ya está redactada la medida, así que vayan
(...) apagando los equipos, pues. No se va tolerar aquí
ningún medio de comunicación que esté al servicio
del golpismo, contra el pueblo, contra la nación, contra
la dignidad de la República. ¡Venezuela se respeta!",
soltó el mandatario, en su discurso de salutación
de fin de año a la Fuerza Armada Nacional, el 28 de diciembre
de 2006. Cinco meses después se cumpliría la amenaza
y los propios ingenieros y técnicos de la empresa de
53 años, tendrían que en efecto, sacar del aíre
a la empresa líder de televisión del país.
Como el propio Presidente lo diría, fue una razón
política la que motivó la acción del Gobierno,
y esa percepción igualmente fue entendida por la población
que reaccionó de dos maneras: una generando un movimiento
por las libertades democráticas y otro en la audiencia
nacional que no reconoció la nueva propuesta comunicacional
del Gobierno.
Política y audiencia
Lo que para el Gobierno era una guerra comunicacional, que
el ministro Andrés Izarra llamara de cuarta generación,
para el público televidente fue una violación al
derecho a la libre información y entretenimiento, especialmente
para los sectores populares y de clase media baja, según
lo reflejaron los estudios de opinión en su momento.
A partir del año 2000, mediante una programación
con énfasis en la producción nacional, el canal
2 se había colocado como líder en promedio de audiencia,
por encima del segundo competidor, Venevisión. Ese liderazgo
se mantuvo hasta el anuncio presidencial y posterior cierre
de la estación.
El día 27 de mayo de 2007, último día de transmisión
en señal abierta, cuando se difundió durante todo
el día el programa especial "Un amigo es para siempre",
el promedio de sintonía o share fue de 50%, y 75% en
los últimos 10 minutos de transmisión. Al mismo
tiempo se daba paso al nuevo canal TVES, que utilizando la
plataforma de transmisión de RCTV, fue presentado por
el Gobierno como una televisora de interés social.
A pesar de que esa plataforma tecnológica tenía
capacidad para una cobertura en casi todo el territorio nacional,
la televisora oficialista alcanza el primer mes una audiencia
de sólo 7,3%. Para finales de junio, con apenas un mes
en el aire, se reduce a 5,3%, en agosto baja a 3,9% y para
enero de 2008 ya la audiencia apenas alcanza a 2,3%, prácticamente
en el sótano de las televisoras nacionales con señal
abierta.
En otras palabras, la audiencia de RCTV no se va para TVES,
pero tampoco se va masivamente a Venevisión o al resto
de los canales de señal abierta. El efecto es que el
consumo de TV abierta comenzó a bajar y la televisión
por suscripción o cable, a subir. De 16,9% que ocupaban
en enero de 2007, para marzo de 2008 la audiencia de los canales
pagos, medidos por AGB, llegaron a 22,6%. Pero el punto de
despegue ocurre en junio de 2007 cuando RCTV Internacional
comienza a operar por cable.
Refiere Grilva Delgado, gerente de Investigación Social
de RCTV Internacional, que durante el primer mes fuera del
aire, colapsó la página web de RCTV. A su juicio
la gente estaba en busqueda de información y esa conducta
reflejaba la necesidad del público de mantener su conexión
con la marca.
Conatel en sus indicadores de crecimiento de hogares con
suscripción, reporta que el mayor crecimiento de los
últimos años ocurrió en el segundo semestre
de 2007. Ese incremento fue de 190 mil hogares con un promedio
de 4 individuos, que representa 760 mil nuevas personas con
acceso a la televisión paga.
Pero al pasar a televisión por cable no era posible
mantener la pantalla que se tenía hasta el 27 de mayo,
señala Grilva Delgado. No había recursos para ello,
el negocio se reduce en 70% y lo fundamental era mantener
la producción nacional, las telenovelas, información
y los de entretenimiento. Dentro de la audiencia de la televisión
por cable, inmediatamente RCTV se coloca como líder,
duplicando al segundo competidor entre 160 canales. Pero al
mismo tiempo, a la fecha de hoy y al medir el conjunto de
las audiencias, ya RCTV está compitiendo en sintonía
con el primero de los canales de televisión abierta.
Este diagnóstico revela que la idea de Andrés Izarra
de crear "una sistema de televisión pública, con
público" como parte de la "hegemonía comunicacional",
no ha sido aceptada por la audiencia venezolana, al menos
mientras exista la pluralidad de medios y la libertad del
público para escoger lo que ven. Asimismo, los medios
oficiales deban competir con una oferta no oficial.
Apagar la señal
Cuando la orden de "apagar los equipos" dictada por el Presidente
era inminente, el dilema de los técnicos de RCTV era
cómo hacer algo opuesto a lo que siempre habían
hecho durante 53 años, recuerda Carlos Rojas, gerente
de transmisión de RCTV. Si no se apagaban los equipos
a la hora fijada por Conatel podrían incurrir en una
violación y por ello durante varios días hubo que
hacer un plan técnico para que eso pudiera hacerse. Ese
plan requirió permisos del Gobierno. Pero ya desde la
mañana del viernes 25 de mayo son tomadas las plantas
de transmisión por militares y por la noche es que sale
una sentencia del TSJ de confiscación de los equipos
de transmisión. La sentencia le permitía a Conatel
disponer de esos equipos y asignar a un tercero para ser utilizados.
De manera que en lugar de apagar, había que mantener
la transmisión y conectar a TVES. Es así que por
órdenes de la directiva de RCTV, con la presencia de
abogados del Ejecutivo, militares, jueces y fiscales, los
técnicos del canal hicieron la adversa labor de conectar
correctamente el sistema de transmisión, a favor de quienes
los desplazarían de sus trabajos y sus medios de producción.
105 trabajadores de 44 estaciones quedarían sin empleo
y su identificación como ex trabajadores de RCTV, sería
una suerte de "lista de Tascón" que les impediría
trabajar en algún otro canal oficial o privado, vinculado
al Gobierno. La confiscación incluyó además
unidades de transmisión en microondas y hasta enseres
personales de muchos trabajadores que pernoctaban en las estaciones
ubicadas en sitios remotos. Una vez ejecutada la medida y
lograda la reconexión, los trabajadores de RCTV fueron
desalojados sin poder cargar ni siquiera con los objetos personales.
Se pregunta el asesor legal de RCTV, Oswaldo Quintana, por
qué los militares habían tomado las instalaciones
horas antes, si la sentencia ocurrió en horas de la noche.
¿Cómo sabían? La respuesta la daría el
entonces ministro de Información, William Lara, quien,
8 días antes de la sentencia, en una entrevista que le
hiciera Ernesto Villegas, al asegurar que la nueva televisora
tendría cobertura nacional y ser interrogado por el periodista
¿Con cuáles equipos? Lara contestó que eso
ya estaba controlado por el Gobierno.
Para el abogado Quintana, el Gobierno habría incurrido
en fraude procesal, que se produce cuando una parte se pone
de acuerdo con un juez para perjudicar a la otra parte. Esto
quiere decir que el Gobierno habría conocido la sentencia
de antemano e incidido en ella.
folivares@eluniversal.com
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

