CARACAS, domingo 25 de mayo, 2008 | Actualizado hace
Bogotá.- Alfonso Cano, un antropólogo
interesado en la historia y la política, es el nuevo
comandante máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC).
Responsable de la creación del partido clandestino Movimiento
Bolivariano, creado en abril de 2000, Cano tiene tendencia
a discutir "temas de doctrina y defensa de esas posiciones'',
actitud que haría daría más dificultad a entrar
en negociaciones de paz, según el ex comisionado de paz
Camilo Gómez.
Se ha destacado por dar prioridad a los temas sociales y
políticos en las mesas negociación, temas en los
cuales es un acérrimo defensor de la causa de las minorías.
Su nombre verdadero es Guillermo León Sáenz Vargas,
tiene unos 50 años y procede de una familia de clase
media bogotana. Su padre era agrónomo y su madre pedagoga.
El ahora líder de la organización guerrillera más
antigua de América y considerada como grupo terrorista
por Washington y por la Unión Europea, estudió en
la Universidad Nacional y fue dirigente de la Juventud Comunista
entre 1974 y 1980.
Se integró a las FARC a finales de la década de
1970, cuando las autoridades lo buscaban por su participación
en mítines de protesta que organizaba por las calles
cercanas a la universidad, donde se liaban a piedra con la
policía.
Una vez en la clandestinidad, adoptó el nombre de guerra
de Alfonso Cano y ascendió rápidamente en la jerarquía
insurgente, hasta que fue uno de los hombres de confianza
de Jacobo Arenas, el más connotado ideólogo que
ha tenido esa guerrilla y quien traspasó sus conocimientos
de política rebelde a Cano. Arenas murió en agosto
de 1990 y Cano pasó a ocupar el cargo político.
Cano encabezó las negociaciones de paz con el gobierno
colombiano en Caracas, Venezuela, en 1991 y en Tlaxcala, México
en 1992, diálogos que no tuvieron éxito.
Durante las negociaciones de paz con el gobierno del presidente
Andrés Pastrana (1998-2002), Cano fue muy discreto en
sus apariciones por considerar que esa negociación no
llegaría a feliz término. Los diálogos de paz
se interrumpieron abruptamente en febrero de 2002.
Una corte colombiana lo condenó en ausencia a principios
de 2008 a 40 años de prisión por la ejecución
de unos 40 guerrilleros. Cano tiene un sinnúmero de condenas
por diferentes delitos de lesa humanidad.
Dirigía, como miembro del Secretariado, el Bloque Occidental
de la organización que delinque en cinco departamentos
al sur y occidente del país. Cano ahora se convierte
en el objetivo más importante de las fuerzas oficiales
y fue conminado por el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos,
a aprovechar la oportunidad y generosidad del presidente Alvaro
Uribe para iniciar con "seriedad y con buena fe'' una negociación
que permita una paz duradera en Colombia, indicó la agencia
AP.
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