JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ
EL UNIVERSAL
De cuatro torneos sobre arcilla en el año, ha conquistado tres.
Desde que el tour de la ATP se mudó a Europa para iniciar la temporada en polvo de ladrillo, el español Rafael Nadal ha ratificado su condición de amo y señor de la superficie.
Ahora, afina su raqueta para bailar en su pista preferida, la del Roland Garros de Francia, el segundo Grand Slam de la temporada, el cual comienza el próximo lunes.
De acuerdo con sus últimos resultados, el mallorquín llegará a Francia con todo en regla para luchar por su cuarto Roland Garros consecutivo.
El 27 de abril en Montecarlo, superó a su eterno rival, el mejor del mundo, Roger Federer, en dos sets. Fue nada menos que su cuarto título seguido en el Masters del Principado.
No conforme con ello, una semana después, en uno de sus campeonatos más queridos, el de Conde de Godó, superó a su compatriota, David Ferrer en tres mangas. Al igual que en Montecarlo, fue también la cuarta edición en fila que se coronó en Barcelona.
En Roma fue detenido en segunda ronda. Más allá que con Juan Carlos Ferrero, perdió con las ampollas de su pie derecho.
En Hamburgo estuvo libre de ampollas y superó una molestia en la pierna en plena final, para batir nuevamente a Federer.
Con su primer título en Alemania, no sólo mantuvo al margen al serbio Novak Djokovic, sino que recortó 300 puntos en la desventaja sobre el suizo en el ranking mundial.