Buenos Aires.- El gobierno condicionó hoy
la audiencia solicitado por productores agrícolas con
la presidente Cristina Fernández, a que ese gremio acabe
con el más reciente paro que iniciaron el 7 de mayo para
rechazar un esquema de gravámenes a las exportaciones
que los afectan.
Varios sectores políticos y empresariales también
presionaron para que las cuatro organizaciones de productores
del campo levanten el paro que afecta la economía nacional.
El jefe del gabinete de ministros Alberto Fernández
declaró a la agencia de noticias oficial Télam que
"no habrá diálogo alguno con las entidades rurales
en este contexto de amenazas permanentes", difundió AP.
Las organizaciones rurales realizaron en marzo un paro de
21 días, en el que bloquearon importantes rutas del país
para impedir el paso de productos agrícolas. Después,
negociaron un mes con el gobierno pero al lograr un acuerdo
sobre los gravámenes a la soja y el girasol, reanudaron
su protesta el 7 de mayo.
"Tuvimos que dialogar durante 30 días con una espada
de Damocles y una amenaza permanente de volver al paro", añadió
Fernández, en referencia a la negociación en la
que el gobierno aceptó corregir problemas en su implementación.
Las autoridades ofrecieron también mejoras y compensaciones
a los pequeños y medianos productores rurales, que no
fueron aceptadas.
La presidenta dirigió el miércoles un mensaje conciliador,
en el que los invitó al diálogo y a la negociación.
Pero los dirigentes rurales resolvieron el jueves prolongar
la medida de fuerza hasta el 23 de mayo.
La Asociación de Bancos, la Bolsa de Comercio de Buenos
Aires, la Unión Industrial Argentina y la Cámara
de la Construcción emitieron el viernes un comunicado
conjunto exhortando a los "ruralistas" a levantar su protesta
e iniciar una negociación con el gobierno.
El diario La Nación, que apoya el paro rural, informó
el domingo que el paro "impactó en el consumo, la recaudación
fiscal, las exportaciones, la cotización del dólar,
las tasas y las reservas".