Chávez es un mandón predecible, debido a que los
estereotipos de su discurso tratan de establecerse en la realidad
inmediatamente en beneficio de sus planes. No hay nada sorpresivo
en las conductas del oficialismo, debido a que el comandante
se ocupa de anunciarlas en la televisión para que las
pongan en práctica sus acólitos de manera automática.
Existe una dependencia redonda entre lo que expresa en los
medios partiendo de lo que huele en el ambiente que lo circunda,
y lo que comienzan a hacer sus burócratas para que las
cosas no queden en enunciado.
Una experiencia de nueve años puede sostener esta observación
que ahora se utiliza para hablar del subterfugio de la secesión,
el más reciente de su repertorio, y de cómo lo puede
utilizar para el único propósito que guía su
tránsito por la vida: mantenerse en el poder hasta el
fin de sus días, según también se puede probar
recordando lo que ha hecho desde el momento de su elección
para quedarse reinando en las alturas, reforma constitucional
incluida.
Traslado mecánico
Ahora la ha cogido con la secesión, inspirado en el
referendo que la provincia de Santa Cruz ha votado a favor
de su autonomía ante las pretensiones del gobierno central
de Bolivia. Vivencia específica de los bolivianos, y
más concretamente de algunos de sus departamentos, la
ha trasladado de manera mecánica a la realidad venezolana.
Necesidad del país meridional, la muda a la casa de quienes
no la reclaman disfrazándola de alternativa perniciosa,
de evento fatal contra la historia patria y contra un proceso
amenazado por oscuros planes tras los cuales están las
fuerzas del imperialismo. No existen ni han existido evidencias
serias en torno a búsquedas secesionistas entre nosotros.
Ni hoy, ni ayer. Ni durante la Independencia, ni cuando suceden
las guerras del siglo XIX. Ni en Maracaibo, ni en Guayana
o Coro, por ejemplo, que son los casos a los cuales se acude
para hablar de proyectos fragmentarios con más charlatanería
que fundamento. Al contrario, pese a su condición archipelágica,
la comarca del pasado traduce a su manera las palpitaciones
de la vida anhelando una congregación en el seno de un
estado nacional que controle el mapa político en términos
razonables, sin desgarramientos como los que produce el gomecismo
en su afán de planchar el "cuero seco", o los que quiere
generar ahora un hombre con vocación de manager de un
equipo silente y obediente. Tal es y ha sido la realidad venezolana,
entendida desde sus sensibilidades regionales, sin que exista
la alternativa de demostrar lo contrario.
Sin asidero
Llama la atención el hecho de que privilegie un tema
sin asidero, pero sólo si no se relaciona con su interés
de prolongar el mandato hasta el fin de sus días.
El asunto de la secesión le ofrece el pretexto estelar
de convertirse en guardián de la integridad de la nación,
en escudo contra la división del territorio. Si ha machacado
el mensaje del nacionalismo, puede reforzarlo ahora y encontrar
una razón de peso para desconocer la legalidad hasta
el extremo de extender su personalismo. No importa que se
trate de una invención sin sostén, de una patraña
descomunal, en la medida en que permite que se exhiba como
protector de la integridad del mapa. Por fin ha topado con
un motivo capaz de suscitar preocupación en la mayoría
de los venezolanos, acostumbrados a verse en el espejo de
su topografía y a sentir cómo esa topografía
ha disminuido debido a las mañas del vecino y a las argucias
de los poderosos.
El hombre que ha descuidado hasta los extremos de la incuria
la reclamación del Esequibo, levanta ahora la voz contra
una mutilación territorial que sólo existe en su
cabeza, pero que puede abonar la parcela de su continuismo.
No importa el contraste entre el descuido ante el vecindario
del oeste y la fragua de la patraña de la secesión,
si conduce a un trono vitalicio. No importa la estatura de
la fábula, mientras le permita envejecer en Miraflores
para cumplir la meta dorada de su existencia.
Lo veremos en adelante disfrazado de soldador inocuo, debido
a que no tiene piezas sueltas para someter al tratamiento
de la candela, pero es la indumentaria que ha escogido para
próximas presentaciones. Tuvo un lamentable debut en
Maracaibo, haciéndose acompañar de un bufón
que la emprendió contra el gentilicio zuliano, lo cual
obliga a estar pendientes de su soplete. Para quien lo usa,
el fin justifica los medios.
eliaspinoitu@hotmail.com