Londres.- Hay ciertas reglas que los miembros
de la realeza británica debían seguir: cumplir sus
deberes, saludar y sonreír con gracia, y no meterse con
los medios de comunicación.
Pedro, hijo de la princesa Ana y el mayor de los nietos de
la reina Isabel, no sólo habló con los medios, sino
que vendió la historia de su boda a una revista de celebridades
por 500.000 libras esterlinas (1.630.000 dólares), según
cifra estimada.
En más de cinco décadas de mandato, la reina Isabel
II nunca había dado una entrevista. Pero su nieto tendrá
un reportaje de 20 páginas en la revista Hello!, versión
en inglés de Hola! Pedro es el 11mo en la línea
de sucesión real de Gran Bretaña y su prometida,
Autumn Kelly, es originaria de Canadá.
El reportaje de su boda refleja el cambio generacional de
la relación entre la realeza y los medios de comunicación.
"La antigua generación se aferró a la regla de mantenerse
alejados de los medios de comunicación'', dijo Patrick
Jephson, antiguo secretario privado de la princesa Diana.
"La nueva generación de la realeza ha crecido con los
medios de comunicación y los considera un bien a usar
cuando se desea y una molestia a ahuyentar cuando no se los
necesita'', añadió Jephson, "Desde luego, eso es
imposible''.
En las últimas dos décadas, las relaciones entre
la monarquía y los medios de comunicación han evolucionado
de la simple deferencia a una simbiosis compleja. La fotogénica
y popular princesa Diana fue una precursora del coqueteo con
la prensa, generalmente como una forma de combatir a la familia
real que, según ella, la martirizaba, indica AP en una
nota.